

Juan Carlos Ramos León.
Han sido siempre motivo de conversación aquellas características que hacen que una persona sea líder, más allá de ser simplemente un jefe -o una jefa-.
El día de ayer Paco Calderón, brillante caricaturista, publicó su ya tradicional cartón semanal dibujando a cuadros lo que puede considerarse el “apocalipsis” de México. Si puede, búsquelo, no tendrá problema en encontrarlo. El caso es que, de una forma muy cruda y con su característico toque creativo y sátiro, deja ver el poder hegemónico con que la cuarta está gobernando el país y que, tristemente, parece seguir creciendo en esa hegemonía. Tal vez pronto no haya espacios como este para ciudadanos de a pie que expresamos nuestra preocupación, bien porque, como lo han prometido, todo será perfecto, bien porque no quedará absolutamente nada de qué preocuparse ya o bien porque el régimen los habrá terminado por cerrar al llegar a considerar a la libertad de expresión como una amenaza para el estado -quizás también lo eleven a la categoría de traición a la patria, quién sabe-.
Han sido siempre motivo de conversación aquellas características que hacen que una persona sea líder, más allá de ser simplemente un jefe -o una jefa-. Y se podrían enlistar aquí el sinfín de diferenciadores al respecto. Es un tema del que, en lo personal, siempre me ha agradado intercambiar opiniones con otros, ya que, a pesar de los siempre muy diversos puntos de vista, en la mayoría de los casos se puede llegar a consenso.
En la semana tuvo lugar un suceso, en ese foro de auto adulación que monta la cuarta todos los días y que se conoce como “la mañanera”, en el que la jefa le susurró a una de sus lacayas al terminar su exposición las palabras: “toma tus cositas, por favor”. Bueno, por lo menos le dijo “por favor”.
Habrá quien piense que se trata de un asunto sin importancia. Para mí no lo es. Un jefe con esas actitudes no tiene nada de líder. Y si deja ver eso en público no quiero ni imaginarme lo que sucede cuando no es tan necesario guardar las formas. Y sin pretender caer en exageraciones vanas ni en críticas ociosas, esto puede ser una clara muestra del autoritarismo con el que se atienden los despachos más importantes de este gobierno en los que no hay el más mínimo atisbo de humildad, servicialidad, liderazgo, para acabar pronto. ¿Qué habría hecho un auténtico líder ahí? Tal vez tomar esas “cositas” y entregarlas en mano de su dueño, sin mayores comentarios y con una amable sonrisa como valor agregado.
Pero no. “Toma tus cositas”. Lo niegue quien lo quiera negar ese “cositas” lleva un toque picante de por medio, despectivo, sin duda. Quién sabe qué esté ocurriendo al interior de ese “movimiento” pero la verdad es que uno esperaría más de quien se ostenta como la líder de mayor rango de éste. En su opinión ¿Liderazgo o autoritarismo? La mía creo que ha quedado clara.