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juan carlos ramos leon

2026

2026

Juan Carlos Ramos León.

Dos sucesos para iniciar el año… un temblor y la detención de Nicolás Maduro.

Juan Ramos León
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12 de enero 2026

Todo parece indicar que el 2026 va a ser un año muy interesante y, como comenzó, entre otras cosas con un temblor en la Ciudad de México, parece que muy “movido”. Pero tal vez lo que le pone el “picante” y que va a dar para hablar durante un buen rato, es la acción militar en territorio extranjero que el gobierno de los Estados Unidos llevó a cabo para extraer al dictador chavista Nicolás Maduro de Venezuela.

Esta acción ha dividido en opiniones a todo el mundo. Están, por una parte, los que se manifiestan en contra, tanto de la acción como de la detención -y me refiero a los que de veras están en contra, no a los acarreados que la 4T mandó a las calles para armar borlote como es su costumbre-. A esos, alguien por ahí en redes les dejó el comentario: “qué fácil es opinar cuando las dictaduras las aguantan los demás”. Están los que reprueban la acción aunque no se encuentran tan enfadados con el resultado -es decir, los que reconocen que Maduro debía de caer, de una forma u otra- y, por último, los que celebran el resultado sin reparar en los medios empleados y, me permito llegar a creer, con la evidencia que se cuenta, que hay muchos venezolanos -especialmente los exiliados- entre ellos.

En mi caso le confieso que me alegro por la caída del dictador ya que representa todo aquello de lo que estoy en contra: el populismo, el tomar fuerza del debilitamiento de los demás hasta dejarlos en la ruina, el mesianismo y, permítanme usted y el editor utilizar (no sé si acuñar) el término “atolededismo”, esto es, hacerse pasar por pobre franciscano, débil e inocente, para ganarse el aprecio de los verdaderamente débiles e inocentes -por lo menos de mente-. No le juzgo por sus supuestos nexos con el narcotráfico y la supuesta compra de conciencias de políticos, militares y otros poderosos de su país, porque eso le corresponderá hacerlo a alguien más, con los elementos y las pruebas necesarias, por supuesto, y ojalá que así sea porque, se trate de quien se trate, todos tenemos derecho a la presunción de inocencia y a un juicio justo. Pero sí cuestiono los medios.

Andrés Oppenheimer afirmó hace algunos días: “si tuviera que resumir mi análisis de la captura de Nicolás Maduro en un titular, diría lo siguiente: operación militar impecable, plan de gobierno indescifrable” y yo añadiría “consecuencias mundiales de indeterminable alcance”. Y es que esto sienta un precedente muy grave y peligroso para la paz y estabilidad del orbe.

Este tipo de intervenciones no son tema menor, y hay que estar muy alerta del color que se va pintando esto porque lo que se hizo una vez con un fin supuestamente justificado se puede repetir y no una, sino varias veces. Por lo pronto, le deseo un muy feliz año 2026.

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