

Antonio Sánchez González.
En México, el tiempo promedio de un paciente en consulta con su médico es siempre menor a 15 minutos, y puede variar considerablemente.
Según un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/02/does-healthcare-deliver_978507f1/c8af05a5-en.pdf?utm_source), los pacientes que creen que su médico de atención primaria ha dedicado suficiente tiempo a ellos tienen casi un 90% más de probabilidades de confiar en su sistema de salud. Este hallazgo resalta una de las varias crisis fundamentales en la práctica médica moderna: el tiempo es la base de la confianza.
Sin embargo, estos datos también revelaron que menos de la mitad (47%) de los pacientes con múltiples enfermedades crónicas son atendidos en consultas de atención primaria que duran más de 15 minutos para las citas programadas y de seguimiento, con cifras que van desde más del 80% en Noruega y Portugal hasta menos del 10% en España. Por ejemplo, en México, el tiempo promedio de un paciente en consulta con su médico es siempre menor a 15 minutos, y puede variar considerablemente ya que una consulta puede durar tan poco como 3 minutos, dependiendo de varios factores como la complejidad del problema clínico o la cantidad de personas en la sala de espera. El escenario es similar en el sector privado y en el público.
La lucha por conseguir siquiera una consulta de 10 minutos es un desafío clave para la atención primaria, agravado por la demanda implacable y la escasez estructural de médicos. Y aunque el problema es grave en la atención primaria, los servicios especializados también están sobrecargados, con largas listas de espera que reducen los tiempos del paciente en la consulta del médico en casi todos los sistemas de salud del mundo.
Esta perversa presión de tiempo — un fenómeno que deteriora la relación entre el médico y el paciente — es el foco no solamente de quienes diseñan políticas públicas en salud en oficinas gubernamentales o en organizaciones de pacientes sino también es objeto de estudio en las publicaciones especializadas.
La solución obvia es dedicar más tiempo a cada paciente. Sin embargo, con el aumento de las listas de espera, especialmente en la atención primaria, no existe un método sencillo para hacer esto posible. Este concepto debe combinarse con una visión clara de la realidad actual de las consultas médicas. Diversas simulaciones han evaluado el resultado de un aumento en el tiempo promedio de consulta de 5 a 10 minutos. El modelo mostró que consultas más largas no solo empeoraban los tiempos de espera, sino que también alargaban el tiempo total que un médico de atención primaria necesitaba para ver a todos los pacientes en un día. Cuando se mantuvo constante la tasa de llegada de pacientes, el aumento en la duración de la consulta de 5 a 10 minutos sumó 167 minutos al día laboral del clínico y una carga así afecta directamente a la relación del médico con el paciente.
Los médicos sabemos -y los estudios llevados a cabo sobre el tema lo demuestran- que la carga de trabajo excesiva entre clínicos y médicos en formación no solo sigue reduciendo el tiempo disponible para los pacientes, sino que también contribuye a errores de diagnóstico, malos resultados, insatisfacción de pacientes y médicos y aumento de los costos de atención médica. Por eso, es urgente revitalizar la relación entre el médico y el paciente.
Una queja común entre pacientes es que su médico nunca lo tocó para revisarlo durante la consulta. El examen físico adecuado puede ayudar a evitar la necesidad de pruebas diagnósticas adicionales, aunque las investigaciones han demostrado que el error más comúnmente reportado en el examen físico es simplemente que el examen nunca se realizó.
Se espera que la llegada de la inteligencia artificial y otras nuevas tecnologías reduzca la burocracia y apoye la relación entre el médico y el paciente. Sin embargo, esto ha coincidido con un descenso en las habilidades clínicas básicas de los estudiantes de medicina y un debilitamiento de los vínculos con los pacientes: hay estudios que demuestran que cada vez más los estudiantes de medicina y de enfermería no conocen correctamente técnicas básicas del examen físico de los pacientes, como medir la presión arterial. Sumado al agotamiento generalizado y al aumento del estrés, estos factores reducen la empatía de los médicos hacia los pacientes. Y desde un punto de vista educativo, la mejor manera de aprender sobre los pacientes es estar con ellos.