
Juan Carlos Ramos León.
En los últimos días, el Congreso de la Unión recibió por parte del Ejecutivo una iniciativa de ley para combatir el nepotismo en los cargos de elección popular.
Hace poco escuché en una entrevista a un sujeto que afirmaba que existía un plan para que uno de los hijos del expresidente López Obrador se postulara para el mismo cargo que ocupó su padre en el año 2030 y que aquello era INMORAL.
En los últimos días, el Congreso de la Unión recibió por parte del Ejecutivo una iniciativa de ley para combatir el nepotismo en los cargos de elección popular, prohibiendo a familiares directos de funcionarios en ejercicio sucederlos inmediatamente en sus puestos, estableciendo un período de espera de tres años antes de estar en condiciones de postularse para el mismo cargo. Y es que, usted lo sabe, en México el servicio público es un gran negocio, tanto que muchos lo han capitalizado como negocio familiar. Pues en la cámara alta (el Senado) le hicieron un pequeño cambio: La idea era que entrara en vigor en el 2027 y los senadores le pusieron que sí, pero que hasta el 2030. Las razones, quedan claras: les movía los planes a muchos. Eso es INMORAL.
Inmoral como la forma en como los políticos mexicanos mueven los hilos del país secuestrando el interés de los gobernados para usarlo como moneda de cambio en sus negociaciones. Interés más o menos urgente y delicado como puede llegar a ser una cuestión de salud, seguridad o educación pública. Como puede ser el que niños con cáncer estén viendo agravarse su condición hasta inclusive morir porque absolutamente ninguno de esos políticos ha prestado la atención suficiente al problema para brindarle una solución rápida o, peor aún, quizás lo hayan hecho pero para usarlo para obtener con ello algún provecho económico o político, lo cual ya no sólo es inmoral sino PERVERSO.
Es PERVERSO que haya para pagar las costosísimas nóminas y lujos de los diputados y senadores y de sus séquitos, y hasta para pagar los recibos de luz de los recintos en los que se reúnen, pero que no haya para ofrecer atención médica a pacientes en estado crítico cuyos familiares no tienen un peso en la bolsa y, en sí, el único poder que han tenido en sus vidas ha sido el del voto que los eligió para que los representaran.
Es PERVERSO que los niños no puedan ir a la escuela en diversas partes del país y que los negocios tengan que cerrar definitivamente sus puertas debido al terror que existe en las calles por los enfrentamientos entre distintos bandos del crimen organizado o debido a la creciente extorsión que éstos han adoptado como modelo de negocio sin que exista un trabajo de estrategia claro para ponerle punto final.
Es PERVERSO que los salones de clases se encuentren vacíos ya que los maestros tienen que salir a manifestarse a las calles con el objeto de exigir ¡que les paguen lo que se les debe!
Después de lo inmoral y lo perverso ¿qué sigue?