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Jairo Mendoza

El mensaje de México a Trump

El mensaje de México a Trump

Jairo Mendoza.

México mantiene su política de no intervención y apuesta por soluciones pacíficas, como lo establece la Constitución.

Jairo Mendoza
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14 de enero 2026

La llamada telefónica entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum hace algunos días duró apenas 15 minutos, pero dejó varios mensajes importantes. No fue una llamada de cortesía ni un simple saludo entre mandatarios. En ese breve diálogo se tocaron temas delicados como: seguridad, comercio, la situación regional y, de manera particular, Venezuela. Y ahí México fijó una postura clara.

Ante la pregunta de Trump sobre Venezuela, Sheinbaum respondió sin tanto show, México mantiene su política de no intervención y apuesta por soluciones pacíficas, como lo establece la Constitución. No es una postura nueva, pero sí importante en un momento en que Estados Unidos vuelve a hablar de respuestas “duras” en América Latina. El mensaje fue sencillo “México coopera, pero no se subordina”.

Este posicionamiento no fue improvisado. Detrás de la llamada estuvo la cancillería encabezada por Juan Ramón de la Fuente y la operación política de Roberto Velasco, responsable de la relación con América del Norte. Es decir, hubo respaldo institucional y cálculo político. Nada se dejó al azar.

La lectura va más allá del tema venezolano. Trump es un presidente que presiona, que tantea hasta dónde puede empujar a sus socios y que suele confundir cooperación con obediencia. En ese contexto, Sheinbaum optó por marcar límites sin romper la relación.

México no se confronta, pero tampoco acepta recetas ni intervenciones disfrazadas de ayuda.

El reto es enorme. Estados Unidos exige resultados en seguridad, endurece su discurso contra los cárteles y mantiene una relación comercial que es vital para México. Romper relaciones no es opción, pero ceder soberanía tampoco. Por eso el mensaje central de esta llamada fue político (se puede trabajar juntos sin perder autonomía).

Para la gente de a pie en México, el mensaje también es interno. Sheinbaum busca mostrar que su gobierno no será ni sumiso, ni agresivo. No levantará la voz para protagonizar, pero tampoco bajará la cabeza. En tiempos de tensión internacional, esa postura puede parecer tibia para algunos y firme para otros, pero responde a una lógica clara, proteger los intereses nacionales sin provocar crisis innecesarias.

En el fondo, la frase que mejor resume el momento es simple, cooperar no es obedecer. México seguirá coordinándose con Estados Unidos porque así lo exige la realidad económica y regional, pero lo hará desde sus propios principios. En un mundo cada vez más polarizado, marcar límites con claridad también es una forma de liderazgo.

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