

ISSSTEZAC pierde el Hotel Parador. | Foto: Cortesía.
En Zacatecas con el famoso Hotel Parador, ahí el partido no se ganó por goleada, sino por la mínima: 15 a 14.
Arrancan los cuartos de final del Mundial y el menú viene pesado: Francia contra Marruecos, España contra Bélgica, Noruega contra Inglaterra y Argentina contra Suiza. Ya no hay margen para jugar bonito sin ganar, ni para prometer futuro cuando el marcador exige presente. A estas alturas, el que se equivoca se va; el que duda, queda fuera; y el que administra mal el partido termina explicando en conferencia lo que no pudo resolver en la cancha.
Algo parecido se vivió en Zacatecas con el famoso Hotel Parador. Ahí el partido no se ganó por goleada, sino por la mínima: 15 a 14. Una votación tan cerrada que más que sesión legislativa pareció final de básquetbol. El problema es que, mientras unos levantaban la mano como quien anota el tiro libre definitivo, otros reclamaban que el balón no era de ellos, sino de los pensionados del Issstezac. Y cuando el público siente que le están jugando chueco, no hay silbatazo que calme la tribuna.
México en básquet perdió 93-94 contra Estados Unidos, pero dejó una enseñanza: se puede caer con dignidad cuando se compite hasta el último segundo. La diferencia entre perder por uno en la duela y perder credibilidad en la política es simple: en el deporte se reconoce el esfuerzo; en la política, a veces ni siquiera se explica la jugada. La Selección mexicana se quedó a nada de la gloria; algunos diputados, en cambio, se quedaron a nada de convencer.
Pero no todo en la semana fue reclamo, protesta o marcador cerrado. En la UTZAC, durante su aniversario 28, se vio otra forma de jugar el partido: reabrir una planta purificadora inactiva desde 2018, recuperar el tanque de hidroterapia, entregar espacios de formación práctica, tomar protesta a un consejo estudiantil y crear un colectivo de bienestar animal. Ahí la analogía no está en prometer campeonato, sino en volver funcional lo que estaba abandonado.
Y eso también cuenta. Porque mientras unos discuten qué hacer con los bienes públicos como si fueran fichas de cambio, otros rehabilitan espacios para que los estudiantes aprendan, trabajen y generen beneficios para su propia universidad. No es lo mismo defender una jugada en el escritorio que construir una desde la cancha.
Francia y Marruecos abrirán los cuartos con la presión de saber que ya no basta con la historia ni con la camiseta. En Zacatecas pasa igual: ya no basta con discursos, colores, cargos o aplausos prestados. La ciudadanía quiere resultados, quiere transparencia y quiere saber quién juega para el equipo y quién solo cuida su estadística personal.
Porque al final, en el Mundial, en el básquet y en la política, todos pueden decir que dejaron todo en la cancha. El detalle es que el marcador no miente. Y cuando se juega con patrimonio público, con educación o con confianza ciudadana, no hay tiempo extra que alcance para corregir una mala decisión.