

Un breve saludo entre David Monreal y Miguel Varela. | Foto: Cortesía.
El domingo, a las seis de la tarde, en el Estadio Azteca, espera Inglaterra. Sí, una potencia. Sí, un favorito. Pero también es cierto que los mundiales se escriben con momentos y no con etiquetas.
Hay selecciones que juegan para cumplir y hay otras que juegan para ilusionar. La mexicana, por lo menos en este Mundial, parece haber decidido pertenecer al segundo grupo. El triunfo 2-0 sobre Ecuador no solo significó el boleto a los octavos de final; también dejó una sensación que hace mucho no se respiraba: esperanza. El domingo, a las seis de la tarde, en el Estadio Azteca, espera Inglaterra. Sí, una potencia. Sí, un favorito. Pero también es cierto que los mundiales se escriben con momentos y no con etiquetas. La pregunta ya comenzó a rondar en las calles, en las sobremesas y en las redes sociales: ¿y si sí?
Mientras tanto, Zacatecas también tendrá su propia cita con la camiseta nacional. Este viernes, la Selección Mexicana de Basquetbol enfrentará a Nicaragua en el gimnasio Marcelino González. Cambia el balón, cambia la duela por la cancha, pero el sentimiento es exactamente el mismo: representar al país siempre obliga a competir con algo más que el talento. Ojalá el público responda como lo hace cuando el deporte une, porque pocas cosas generan más identidad que ver a México defendiendo sus colores.
Y hoy el Mundial nos regalará una de esas postales que difícilmente se repetirán. Portugal frente a Croacia. Cristiano Ronaldo contra Luka Modrić. Dos leyendas que marcaron una época y que entienden que los grandes escenarios no perdonan la falta de personalidad. Los años pasan, pero la jerarquía permanece. Hay futbolistas que dejan de correr como antes, pero nunca dejan de pensar un segundo antes que los demás.
En la política zacatecana también comenzó el verdadero torneo. Los aspirantes de Morena ya recorren el estado buscando convertirse en el próximo coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación. Todos aseguran tener la mejor estrategia, el mejor equipo y el mejor proyecto. Pero, como en el Mundial, una cosa es dominar la fase de grupos y otra muy distinta es sobrevivir a la eliminación directa. Ahora vendrán las decisiones que realmente pesan, donde no basta la porra ni la fotografía: cuentan el oficio, la disciplina y la capacidad para no equivocarse cuando el margen de error desaparece.
Y hablando de fotografías, llamó la atención la imagen entre el gobernador David Monreal y el alcalde Miguel Varela. Un saludo breve, un apretón de manos, sin discursos ni aspavientos. Lo cortés no quita lo valiente. Se puede ser adversario sin convertirse en enemigo. En tiempos donde la confrontación suele generar más reflectores que los acuerdos, una imagen de respeto institucional termina siendo una buena noticia. Porque, al final, cuando quienes representan a Zacatecas entienden que primero está el estado y después las diferencias, quienes ganan son los ciudadanos.
Tal vez esa sea la coincidencia entre el deporte y la política. En ambos mundos abundan quienes prometen levantar la copa antes de disputar la final. Pero la historia siempre termina premiando a quienes hablan menos y juegan mejor. Por eso la pregunta sigue vigente, dentro y fuera de la cancha: ¿y si sí?