Layda: ¡No toque nuestra marcha!

Jaime Santoyo Castro.
Jaime Santoyo Castro.

Nuestra Marcha no fue escrita con la intención de que sirviera a propósitos malsanos, de venganza o mala leche y por eso no aceptamos que se use con esos fines haciendo guasa y parodia barata.

Si hay algo que los zacatecanos traemos en el alma, y nos hace temblar cada vez que la escuchamos, y mayormente si andamos lejos, es la Marcha de Zacatecas, del Maestro Genaro Codina, que por su calidad es reconocida como el segundo himno nacional. 

La Marcha de Zacatecaas es un símbolo nuestro; parte de nuestra historia y de nuestra identidad; es nuestro orgullo. Es parte del patrimonio cultural de los zacatecanos y de los mexicanos. Quien quiera comprobarlo, sólo basta con que le pregunte a cualquiera de nuestros paisanos que se encuentran en otras entidades de la república, en los Estados Unidos o en cualquier parte del mundo, para que se de cuenta que esa marcha está conectada con nuestro corazón, que cuando la escuha late vigorosamente en recuerdo de nuestra tierra, de nuestra sangre y de nuestros ancestros. 

Los zacatecanos la entonamos con cariño y con respeto, porque inspira pensamientos positivos. Representa a la población de un Estado que ha aportado a la nación parte de su cultura, talento,  esfuerzo, dedicación, e identidad. En sus estrofas recordamos a los zacatecanos universales como su autor Genaro Codina; a González Ortega, García Salinas, Ramón López Velarde, Juan Ignacio María de Castorena,  Francisco Goitia, Pedro y Rafael Coronel, Manuel Felguérez, Julio Ruelas, Amparo Dávila, Candelario Huizar, Manuel M. Ponce, Joaquín Amaro, y todos aquellos paisanos que han dado ejemplo de trabajo y honradez en los Estados Unidos. A partir de 1910, la Marcha de Zacatecas fue el himno de las fuerzas revolucionarias, especialmente de la División del Norte, comandada por Francisco Villa.

Nuestra Marcha no fue escrita con la intención de que sirviera a propósitos malsanos, de venganza o mala leche y por eso no aceptamos que se use con esos fines haciendo guasa y parodia barata. En nuestra Marcha no cabe la mala fé. No es un instrumento para esparcir veneno, como lo ha hecho recientemente la gobernadora de Campeche.  

No voy a perder el tiempo en la motivación de la Gobernadora; que parece estar vinculada a la selección de la corcholata de su partido, y que ella está convirtiendo en causa de su gobierno. Allá ella, pero como zacatecano me parece una falta de respeto que para sus disputas internas haga uso de nuestra Marcha y que la distorsione con gracejadas o rídicula picardía. Mejor no toque la Marcha de Zacatecas¡¡ 




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