INAI: la objeción del presidente

Jaime Santoyo Castro.
Jaime Santoyo Castro.

La designación estaba atorada desde 2022 y la JUCOPO había recibido una exitativa de una Juez Federal para hacer de inmediato la elección.

El Presidente López Obrador objetó la elección de dos consejeros del INAI que hizo el Senado de la República, argumentando que el nombramiento fue producto de un acuerdo en lo oscurito “como se hacía antes”, y que uno de ellos no era apto y la otra era muy cercana al PAN.

El Presidente hizo suyas las expresiones de rechazo que se escucharon por Senadores de Morena, y de otros partidos, quienes acusaron un acuerdo entre coordinadores parlamentarios de Morena y PAN para repartirse uno para cada uno en una estrategia de cuates y cuotas.

Lo cierto es que la designación estaba atorada desde 2022 y la JUCOPO había recibido una exitativa de una Juez Federal para hacer de inmediato la elección, y la presión aumentó porque el próximo 31 de marzo culmina su función como consejero nuestros paisano Francisco Javier Acuña Llamas, y de no cubrirse las vacantes, el INAI puede entrar en una etapa de inoperancia porque su órgano representativo, el Consejo, no podrá sesionar por falta de quórum.

Porqué se atoran los nombramientos en las Cámaras? Porque las disposiciones legales establecen que deben aprobarse con mayorías calificadas, que son por lo regular las 2/3 partes de los legisladores presentes, y como ninguna fracción parlamentaria la tiene, se recurre a las negociaciones entre fracciones para alcanzar la votación necesaria. Si no hay acuerdos, los procesos se atoran, así es que los acuerdos en ese sentido no pueden tener reproche.

Lo que sí tiene reproche, es que los acuerdos se hagan a través de un intercambio de favores, beneficios o prebendas; cuando se reparten cuotas entre cuates. Entiendo que ese es el motivo del reclamo presidencial, porque además es una práctica cotidiana y generalizada en todos los ámbitos legislativos.

En un afán por disminuir la corrupción y el poder presidencial, fuimos asignándole funciones materialmente administrativas al órgano Legislativo para garantizar calidad, honestidad, capacidad, talento y compromiso con el servicio público, pero el resultado ha sido estrepistoso. Le amarramos las manos a uno, pero se las soltamos a muchos y nos salió mucho más caro y malo. Los asuntos se atoran hasta que surge una buena negociación para las partes, pero no para la sociedad, sino para los negociadores.

Si ya nos percatamos de que ese sistema no es bueno para la nación ni para las entidades de la República, deberíamos ir quitando esos lastres.¡¡¡




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