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El Inapam sin brújula

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El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores se creó en el año 1979 mediante decreto presidencial, con el objetivo de reforzar acciones para atender a las personas en edad avanzada.

Desde ese entonces y hasta el día de hoy, el Inapam ha tenido al frente diferentes directores generales, así como distintos jefes o mandos de estructura en sus direcciones.

Durante los últimos años el Inapam ha venido en decadencia y esto se debe al poco interés por parte de las autoridades, dejando de lado por completo el espíritu por el cuál fue creado dicho Instituto.

Cada vez son más y mayores los recortes presupuestarios, acompañados de la pobreza de políticas públicas y sociales en favor de este sector tan vulnerable.

El Inapam es a nivel nacional la figura institucional más importante en representar a este grupo poblacional; lamentablemente pareciera que los titulares ocupan estos lugares como trampolines personales para aspirar a otros cargos públicos y o políticos, sin haber generado cambios trascendentales ni desarrollo para el instituto, más bien todo lo contrario.

A pesar de las diversas problemáticas por las que ha atravesado el instituto, la base trabajadora a través de su SINTINAPAM ha hecho valer siempre de forma legítima la ley de los derechos de las personas adultas mayores, así como las condiciones generales de trabajo, dejando un precedente histórico de que nadie está por encima de la ley.

Hoy en día el corporativo Walmart en México ha decidido cerrarle las puertas a los adultos mayores como empacadores voluntarios, por lo que no es un tema menor, y que las autoridades del Inapam tendrán que dirimir.

Sin duda alguna se requiere un cambio radical, es decir, elevar este asunto a Secretaría de Estado.

Países como Noruega y Canadá tienen en su primer orden de radar político administrativo este tema y se encuentran calificados a nivel mundial dentro de los mejores países para envejecer, según el índice global del envejecimiento.

Además, pertenecen a una agencia de la ONU, por lo que no estaría mal pensar en una propuesta de la misma naturaleza.

 

Ricardo E. Silva

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