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¿Cuánto llevamos?

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Víctor Manuel Silva Galaviz.

Unicef muestra en un informe que en México las escuelas han permanecido cerradas 180 días hábiles, de marzo de 2020 a febrero de 2021.

Esa cifra es superior a la media de América Latina y el Caribe, con 158 días y representa el doble de la estimación global (95 días), con lo que el país ocupa el octavo puesto entre las naciones donde las escuelas han permanecido cerradas por mayor tiempo.

La institución advierte que cada día que la escuela pasa con el cierre aumenta el riesgo de abandono escolar. En México, eso se agudiza por la situación económica, que se traduce en millones de personas desempleadas.

De hecho, otro informe de Unicef muestra que en julio de 2020 el 71% de los hogares mexicanos registraron una importante reducción de ingresos, “lo que afectó su capacidad de cubrir costos asociados a la educación y otros gastos familiares y ha aumentado el riesgo de que niñas, niños y adolescentes sean puestos a trabajar para “apoyar a la economía familiar”.

La preocupación principal está en lugares muy pobres, con poco acceso a tecnología, donde la pobreza hace que los padres no tengan tiempo de acompañar a sus hijos en la educación en casa o su nivel de conocimiento no les permite apoyar en las tareas y trabajos a sus hijos.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) espera al semáforo verde y la vacunación de los docentes, pero padres y maestros dudan que los colegios tengan condiciones básicas para las clases presenciales.

Un estudio del 2019 elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) muestra que el 81% de los inmuebles están sin las condiciones mínimas de sanidad y la matrícula de 25 estudiantes por docente sobrepasa la cantidad de alumnos recomendada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Las escuelas son fundamentales para el desarrollo y el bienestar de los niños y adolescentes, ya que les brinda instrucción académica, ya sea en persona o virtualmente, así como habilidades sociales y emocionales, seguridad, nutrición y actividad física, entre otros beneficios.

También sirven para garantizar lugares seguros para que los niños y adolescentes estén, mientras los padres o tutores trabajan, lo que a su vez apoya la economía local.

Si para muchos mexicanos el único acercamiento en su vida a los libros, es través de los libros de texto, tal vez ya nunca recuperemos los aprendizajes no impartidos en estos dos ciclos escolares.

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