

Jaime Santoyo Castro.
En todo grupo social existen dos fuerzas: La de los gobernados, investidos de libertad, que tienden a excederse en el uso de ésta, y la de los gobernantes, investidos de autoridad, con tentaciones de sobrepasarse en el uso de la misma. Cuando ambas fuerzas respetan sus límites, nos encontramos ante un orden jurídico perfecto, pero … Leer más
En todo grupo social existen dos fuerzas: La de los gobernados, investidos de libertad, que tienden a excederse en el uso de ésta, y la de los gobernantes, investidos de autoridad, con tentaciones de sobrepasarse en el uso de la misma. Cuando ambas fuerzas respetan sus límites, nos encontramos ante un orden jurídico perfecto, pero es ideal.
Hemos visto el enojo social producido por la brutalidad policíaca utilizada en contra de indefensos ciudadanos que han perdido la vida sin razón ni causa. Quisiera dejar bien claro que mis letras van orientadas sólo hacia algunos malos policías y autoridades, dejando a salvo el honor y prestigio de las instituciones y de las personas responsables y respetadas que cumplen íntegramente su encomienda.
Los asesinatos de George Floyd en Estados Unidos y de Giovanni López en Jalisco, han generado reacciones sociales en todo el mundo, y han dejado al descubierto lo siguiente:
Diversas actitudes ante las mismas circunstancias, pero todas nos dan razón del desamparo de la población, que por un lado está a expensas de los ataques a su integridad física, a su vida y a su patrimonio por los delincuentes, y por otro su la debilidad al creerse protegida por las fuerzas del Estado, en tanto que algunas autoridades se transforman en victimarios para someterla, golpearla, lesionarla, acabar con su vida, y con la tranquilidad de su familia, en actitud valiente y fuerte que se desmorona cuando se enfrentan a los grupos criminales.