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16 de enero

16 de enero

Y seguimos con el covid…

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Cuando parecía que todo mejoraba, se aparece en nuestro cuadrante esta ola de Covid que luce obstinada en infectar a todos los que estaban pendientes así como a los que tomaron la decisión de no vacunarse. A estas alturas del partido si usted no cuenta con un familiar o un amigo contagiado, quiero comentarle que de seguro no habita en el llamado planeta azul.

Sin dudarlo el mundo está pagando la cuota de estas fiestas pasadas donde otra vez nuestra imprudencia y el calor de la familia nos hicieron ver más confiados, por esto bajamos la guardia. A la fecha es imposible siquiera pensar en hacer un recuento de daños ya que por los hechos, nos quedan unos meses más con la intensidad y la adrenalina de vivir para evitar el contagio.

Ante esta situación tan complicada donde empresas mundiales han tenido que suspender operaciones por falta de personal que actualmente está fuera de circulación por contagio, se abren miles de posibilidades para determinar de qué forma podremos vivir en un futuro lo más cercano a la normalidad.

Según reportes de amistades que viven en el vecino país de norte se empieza a ver en los supermercados la falta de productos básicos no por falta de producción o escasez por clima o algo así, simplemente no hay suministros porque la cadena de distribución está siendo fracturada por la pandemia. Nos faltan las personas que acomodan los productos en las últimas líneas de la cadena de consumo, nos falta quien deje la mercancía en los anaqueles y están ausentes también los que hacen más humano el día a día.

En las oficinas pasa algo similar ya que en esta semana que casi culmina, el ausentismo por enfermedad crece a velocidades inesperadas. Aun no tengo reporte de casos así en la hotelería estatal pero vale la pena preguntarnos ¿estamos preparados para este fenómeno? El problema real es que como las economías mundiales ya no pueden darse el lujo de cerrar, enfrentaremos el reto de dar servicios con el mínimo personal tratando de no descuidar la comodidad de nuestros clientes.

En otras ramas del servicio como son los restaurantes, debemos de encontrar un equilibrio perfecto entre la capacidad instalada y los comensales que se pueden atender. Los retos ante la facilidad de los contagios se vuelven sumamente interesantes ya que el cancelar actividades como se hizo hace un año no se ve como la mejor solución a este problema que aunque no lo crea, tiene una infinidad de factores a considerar.

Por si esto fuera poco, los dilemas morales de nuestras libertades individuales los ponen en juego millones de personas en el mundo por su tan llamado derecho a no vacunarse. Es inconcebible que a la fecha sigan dudando de la eficacia del biológico ya que está comprobado que los casos de hospitalización actuales por temas de Covid y sus variantes han sido dominantes en los no vacunados.

Dicen los que saben que este ritmo de contagio nos puede llegar más rápido la tan mencionada inmunidad de rebaño; es si, deberemos estar pendientes porque a este ritmo también en pocas semanas la mitad de la población de nuestro país podrá presentar contagio. No nos debemos de confiar en que es una simple gripa, debemos de tratarla con toda seriedad y ser extremadamente conscientes si tenemos el contagio o lo posee alguno de nuestros familiares.

Todo parece indicar que a nivel internacional regresan las estadías sin servicio en los hoteles donde si usted sale solo se le cambiarán las toallas y nadie entrará a su habitación a hacer limpieza por su seguridad. Si usted desea que se le cambien las sábanas como es costumbre en el servicio, las podrá pedir pero usted tendrá que hacer ese menester.

Definitivamente debemos de cambiar nuestra mentalidad y hacernos a la idea de que el mundo ha cambiado, es claro que nuestros gobiernos llevan una responsabilidad con el tema de la salud pero el estar sanos solo depende de nosotros. A fechas actuales seguimos viendo el estúpido debate de si el cubrebocas sirve o no. Es vergonzoso que se tuvo que enfermar el presidente pasar que sus colaboradores en las mañaneras usarán finalmente la mascarilla sin objeción alguna.

Es importante recordarle que nadie le revisará si se lava las manos seguido o no, o si se toca la cara o si trae mascarilla, le repito, la responsabilidad es de cada persona y ya es tiempo que tomemos el papel y las responsabilidades que eso amerita.
El turismo deberá de seguir con o sin pandemia, todos tendremos la necesidad de viajar pronto y tanto las convenciones, ferias, eventos sociales y eventos de asistencia de miles de personas regresarán pero con ciertas restricciones.

Por lo pronto solo nos queda seguir las indicaciones de costumbre, lávese las manos frecuentemente y no se quite el cubrebocas que no solo lo ayuda a usted, recuerde que también es su granito de arena en colaboración con los demás.

Le sugiero no vaya a reuniones de muchas personas pero si puede, salga a comer o a tomarse un trago en los lugares que acostumbra ya que de usted dependerá el que sobrevivan o no esos lugares. No dejemos que la economía muera, consumamos de manera responsable y pensando siempre en los demás ya que estoy seguro con su ayuda podremos pasar la hoja en el tema de la pandemia, cuídese y hasta la próxima.

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