

Raúl Muñoz Del Cojo.
El fitness traveler es, en términos comerciales, uno de los huéspedes más atractivos del mercado.
Como cada semana y tratando de ponerle al tanto de las tendencias que mueven al turismo en el mundo, en esta ocasión comentaré con usted un fenómeno que está creciendo con una fuerza impresionante y que, si no lo tenemos en el radar, nos va a pasar por encima sin que nos demos cuenta. Me refiero al fitness travel, o turismo deportivo, una modalidad de viaje que cada año mueve a millones de personas en el mundo y que en México apenas estamos empezando a entender en toda su dimensión.
El fitness traveler o turista deportivo, es aquella persona que organiza sus vacaciones o escapadas alrededor de una actividad física: una carrera de 10 kilómetros, un maratón, un evento de CrossFit, un retiro de yoga, un triatlón, una competencia de ciclismo, o una carrera de motocross. No viaja para descansar en una cama. Viaja para moverse, para superarse, para competir o para pertenecer a una comunidad que comparte esa misma pasión por el deporte de su agrado. Y hay algo que lo distingue radicalmente del turista convencional: más que comodidad, busca experiencias. No le importa tanto el tamaño de la habitación como lo que va a vivir fuera de ella. La adrenalina de cruzar una meta, el paisaje de una ruta al amanecer, la camaradería de los pits o la vibra de una ciudad que hace suya por tres días son, para él, el verdadero lujo.
El sector fitness en México ha registrado un crecimiento superior al 60% en los últimos cinco años, consolidándose como un aliado estratégico de la salud pública. Y ese crecimiento no se queda en los gimnasios: se derrama directamente hacia los viajes. El mercado del turismo de bienestar en México se valoró en 11.81 mil millones de dólares en 2025 y se espera que alcance los 34.45 mil millones de dólares en 2035. Son números que ya no pertenecen a una tendencia emergente. Son la realidad de un mercado maduro que exige ser atendido con seriedad.
El fitness traveler es, en términos comerciales, uno de los huéspedes más atractivos del mercado. Llega con reservación confirmada, generalmente viaja en grupos, consume servicios adicionales como lavandería, restaurante y spa, y regresa si la experiencia fue buena. Pero insisto en algo que los hoteleros debemos entender bien: este huésped no viene a que lo consientan, viene a que lo sorprendan. Necesita acceso temprano al desayuno porque entrena al amanecer, servicio de lavandería rápido y espacios para guardar equipo. Pero sobre todo, necesita sentir que el destino y el hotel forman parte de su experiencia deportiva, no que son solo un lugar donde dormir entre las fases de la competencia. Los hoteles que entienden esa diferencia capturan un segmento leal y rentable. Los que no, pierden las reservaciones ante quien sí lo entendió.
Y aquí viene lo que más nos compete a quienes vivimos en destinos del interior como Zacatecas. Porque el fitness travel no necesita mar, palmeras o arena. Necesita rutas, historia, un clima agradable y buena infraestructura. Todo eso lo tenemos y las pruebas están en casa.
El 15 de marzo de 2026 por ejemplo, se realizó la primera edición del 21K Zacatecas, con salida y meta en la Plaza de Armas, recorriendo los puntos más emblemáticos de nuestro Centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad. El evento convocó alrededor de 1,200 corredores provenientes de Ciudad de México, Aguascalientes, Durango, San Luis Potosí, Nuevo León, Jalisco, Puebla y otros estados, además de zacatecanos de todo el estado. El evento como verá, fue diseñado para generar pernocta y derrama económica, buscando que los participantes llegaran desde el viernes para aprovechar el puente previo al Festival Cultural. Eso es exactamente pensar como industria: un evento deportivo convertido en un producto turístico de tres días.
Y no es el único ejemplo ya que Fresnillo en la pista Bernardo Bonilla, lleva celebrando por 50 años el Gran Premio de Motocross. La Asociación Mexicana de Motociclismo reconoce a Fresnillo como la Catedral del Motocross Mexicano, un título ganado a pulso durante cinco décadas ininterrumpidas. Este evento genera una gran economía de tres días en la que la ciudad se ve viva, con personas que vienen a competir o simplemente a disfrutar de las carreras, activando hoteles, restaurantes y comercios en Fresnillo y la capital del estado. La pista es la única en México ya que en un par de semanas celebraremos el evento de noche, con participantes nacionales e internacionales. Eso es exactamente lo que el fitness traveler busca: no un hotel bonito, sino una historia que contar cuando regrese a casa. Imagínese a los pilotos después de correr en la “Capital del Motocross en México”.
Reconocer nuestras fortalezas no nos exime de ser honestos ya que muchos hoteles del interior aún no tienen infraestructura pensada para el deportista: faltan áreas para guardar motos y bicicletas, falta señalética de rutas, faltan menús de recuperación y, sobre todo, falta la mentalidad de que este segmento existe y hay que atenderlo como se merece.
La buena noticia es que adaptarse no requiere una inversión millonaria. Requiere escuchar al mercado y tomar decisiones pequeñas pero consistentes: el desayuno a las cinco de la mañana en caso de carreras atléticas, el espacio para el equipo, el smoothie de proteína en el menú. Detalles que cuestan poco y que para el fitness traveler, ese viajero que elige el destino por lo que va a vivir y no por lo que va a consumir, significan absolutamente todo.
El turista que llega con tenis, con casco o con una moto de competencia puede convertirse en el huésped más fiel que tengamos, el requisito es estar listos para recibirlo.
Hasta la próxima.