

Raúl Muñoz Del Cojo.
Regreso de este 50 Tianguis con la convicción de que Zacatecas está avanzando en la dirección correcta: más alianzas, más visibilidad, más segmentos atendidos.
Tratando de enterarle de lo que pasa en este mundo del turismo que tanto nos apasiona, le comento que esta semana regresé de Acapulco con la maleta llena de tarjetas de presentación, una agenda repleta de compromisos y, sobre todo, con mucho en qué pensar. Estuve en la edición número 50 del Tianguis Turístico de México, el evento más importante de nuestra industria, y sin dudarlo, haré una reseña para contarle cómo nos fue, con la honestidad que usted merece.
Pero antes de entrar en materia, permítame explicarle brevemente qué es el Tianguis Turístico, porque sé que muchos de nuestros lectores no están familiarizados con él. Imagínese una enorme feria de negocios donde se reúnen, durante cuatro días, todos los actores del turismo mexicano: hoteles, aerolíneas, agencias de viaje, operadores turísticos, autoridades de gobierno y compradores de todo el mundo. El objetivo es simple pero poderoso: que los destinos turísticos del país se presenten, negocien y cierren acuerdos con quienes van a vender sus productos en México y en el extranjero. Es, en pocas palabras, la vitrina más grande que tenemos los que trabajamos en esta industria; y en esta edición, lo especial, fue que se celebró en Acapulco, ciudad donde el Tianguis nació hace medio siglo.
Lo bueno: números que hablan solos
Hay que reconocer cuando las cosas se hacen bien, y en esta edición hay mucho que celebrar. Se concretaron 64 mil citas de negocios, una cifra que representó un incremento del 79% respecto a la edición realizada en Acapulco en 2024. Las ventas generadas superaron los mil 38 millones de pesos, un crecimiento del 137% frente a esa misma edición anterior. Son números que en cualquier industria se celebrarían con aplausos, y el turismo no es la excepción.
Para Zacatecas, en particular, los resultados fueron muy satisfactorios. Nuestra delegación, encabezada por la Secretaría de Turismo del Estado e integrada por hoteleros, tour operadores y asociaciones, logró concretar 298 citas de negocios. Se firmaron siete convenios y acuerdos de promoción con socios estratégicos, entre ellos el Gobierno del Estado de Campeche, CONCANACO SERVYTUR, TotalPass y CANIRAC, además de alianzas entre las asociaciones hoteleras de Zacatecas y Campeche. Cerramos el jueves con un desayuno presentación de destino con compradores y medios. Cada una de estas acciones son una puerta abierta para que más turistas lleguen a nuestro estado. Para quienes estamos en el sector, saber que Zacatecas Deslumbrante estuvo presente en los segmentos de romance, reuniones, cultura, placer y turismo deportivo, es una señal de que vamos por el camino correcto.
También me parece muy positivo que por primera vez las experiencias comunitarias tuvieran un rol protagónico y comercialmente exitoso, generando alrededor de 140 millones de pesos mediante 530 experiencias en los 32 estados del país. Eso es turismo con raíces, turismo que llega a las comunidades y no solo a las grandes cadenas. Y eso, desde mi punto de vista, es exactamente lo que México necesita.
Lo regular: el regreso de Acapulco, entre narrativa y realidad
Que Acapulco haya sido sede en esta edición tan simbólica fue una decisión cargada de significado. Después del devastador huracán Otis en 2023, mostrarle al mundo que el puerto está de pie era un mensaje necesario. Y en buena medida se logró. Durante la Semana Santa más reciente, Acapulco registró una ocupación hotelera promedio del 95.2%, con 191 mil personas hospedadas y una derrama económica de más de cuatro mil millones de pesos. Son señales reales de recuperación.
Sin embargo, hay que ser justos: la narrativa oficial de éxito total no siempre coincide con lo que uno ve al caminar fuera de la zona hotelera. Los beneficios del Tianguis se concentran principalmente en hoteles de gran escala, restaurantes consolidados y proveedores formales del circuito turístico, mientras que la reconstrucción de zonas populares, donde vive la fuerza laboral turística, avanza a un ritmo distinto. Dicho de otra manera: el turismo está llegando, pero no a todos les está llegando por igual. Eso es algo que debemos tener presente, porque una industria sana es aquella en la que el beneficio se distribuye de manera más amplia.
Lo malo: pendientes que el aplauso no puede tapar
Y aquí viene la parte que me parece más importante compartirle, aunque sea la menos cómoda de leer. El Tianguis Turístico es una plataforma extraordinaria, pero tiene una deuda pendiente que se repite año con año: no existe una trazabilidad pública clara sobre cuántas citas de negocio se convierten en negocio real. Se generan miles de encuentros, pero el seguimiento y la medición de resultados concretos sigue siendo una asignatura pendiente. Cadena Politica
En otras palabras: sabemos cuántas citas hubo, pero no cuántos turistas adicionales llegarán a los destinos como consecuencia de esas reuniones. Y esa diferencia importa mucho, especialmente para un estado como Zacatecas, que invierte recursos y esfuerzo en cada participación.
El turismo global ya no premia únicamente la promoción; exige consistencia, seguridad, calidad y experiencias completas. Podemos tener el mejor stand, los mejores folletos y las mejores sonrisas, pero si el visitante llega a nuestro destino y encuentra servicios deficientes, calles en mal estado o inseguridad, el trabajo del Tianguis no sirve de nada. La promoción abre la puerta, pero la experiencia decide si el turista regresa o no.
Lo que nos llevamos de Acapulco
Regreso de este 50 Tianguis con la convicción de que Zacatecas está avanzando en la dirección correcta: más alianzas, más visibilidad, más segmentos atendidos. Pero también regreso con la responsabilidad de recordarle a todos los que formamos parte de esta cadena —hoteleros, restauranteros, transportistas, artesanos— que el trabajo del Tianguis no termina cuando se apagan las luces del Expo Mundo Imperial. Apenas empieza.
Los convenios firmados son compromisos, no trofeos. Las citas de negocio son invitaciones, no contratos. Y la única forma de convertirlos en turistas reales que duerman en nuestros hoteles, coman en nuestros restaurantes y se lleven un pedacito de nuestra historia, es trabajando todos los días con la misma energía que pusimos en Acapulco.
Hasta la próxima.