

Raúl Muñoz Del Cojo.
Greenpeace y organizaciones ambientales advirtieron que el proyecto “Perfect Day México” amenazaba arrecifes, manglares y especies protegidas.
Como es mi costumbre y tratando de informarle sobre lo que mueve a nuestra industria, esta semana no puedo hablar de otro tema. Este martes ocurrió algo sin precedente en el turismo mexicano: el gobierno federal frenó en seco uno de los megaproyectos más ambiciosos y polémicos de los últimos años. Me refiero al proyecto “Perfect Day México” de la naviera Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo. Todos los que trabajamos en esta industria debemos entender qué pasó, por qué pasó, y sobre todo, qué debe hacer ahora el gobierno con la oportunidad que acaba de abrirse.
Mahahual es un pequeño pueblo costero del sur de Quintana Roo, con apenas 2,600 habitantes, que bordea el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo arrecife de coral más grande del mundo. Royal Caribbean presentó en diciembre de 2025 su Manifestación de Impacto Ambiental para construir ahí un complejo acuático de más de 90 hectáreas con más de 30 toboganes, piscinas, playas artificiales, restaurantes y bares, con capacidad para recibir hasta 20,000 visitantes diarios. La empresa argumentó que generaría más de ocho mil empleos. La meta era triplicar la llegada de turistas al puerto, de dos millones anuales a entre cuatro y cinco millones para el 2030.
La respuesta ciudadana fue histórica. La petición “Salvemos Mahahual” en Change.org acumuló casi 4.5 millones de firmas, convirtiéndose en la más votada en la historia de esa plataforma. Greenpeace y organizaciones ambientales advirtieron que el proyecto amenazaba arrecifes, manglares y especies protegidas. Hace un par de días, la titular de la SEMARNAT, Alicia Bárcena, fue categórica: “No será en este sitio maravilloso que es Mahahual, donde se encuentra el arrecife centroamericano más importante. Se invitará a Royal Caribbean a buscar otro lugar, pero no ahí.” La negativa fue definitiva.
La decisión tiene consecuencias muy positivas. Se protege un ecosistema irreemplazable, porque los arrecifes de coral no se reconstruyen en cincuenta años. Se envía además un mensaje poderoso al mercado global: México tiene la valentía de decirle no a una inversión de mil millones de dólares cuando esa inversión amenaza su patrimonio natural. En un mundo donde el turismo sustentable es cada vez más valorado, esa señal posiciona al país como un destino con carácter y conciencia. Royal Caribbean ya acumula una pérdida del 11.37% de su valor en bolsa en lo que va del 2026, evidencia de que las controversias ambientales y la presión social se convierten en riesgos financieros reales.
Pero siendo honestos, debemos hablar de lo negativo. Ocho mil empleos directos no son poca cosa para una comunidad de 2,600 personas con necesidades reales. Decir no a Royal Caribbean es apenas el primer paso. El verdadero desafío es desarrollar un modelo turístico para Mahahual que genere bienestar sin destruir lo que la hace valiosa. Sin inversión pública y planeación seria, la victoria ambiental de hoy puede convertirse en pobreza perpetua mañana.
Y aquí es donde quiero ir al punto que me parece más importante de toda esta temática. México tomó el martes una decisión valiente y correcta. Pero esa decisión ocurre en un contexto que no podemos ignorar: los ciudadanos estadounidenses están eligiendo nuevos destinos; es decir, México está perdiendo participación del mercado emisor más importante del mundo. Y mientras nosotros debatimos proyectos y resolvemos crisis de imagen, los destinos alternativos están creciendo a nuestra sombra. República Dominicana, Jamaica e incluso Perú se consolidan como competidores directos de México en el turismo internacional, con estrategias de promoción agresivas, modernas y bien financiadas.
Los números nos dan todavía margen para actuar. En el primer trimestre de 2026, México recibió 26.22 millones de viajeros internacionales, un crecimiento del 10.2% respecto al mismo periodo del año anterior, y el ingreso de divisas alcanzó 10,287 millones de dólares; eso sí, debemos mencionar también que con estos números tan “positivos”, el gasto promedio del visitante cayó un 13.7%.
Tenemos fortaleza. Tenemos producto. Tenemos historia, cultura, gastronomía, playas, ciudades coloniales y una biodiversidad que pocos países del mundo pueden igualar. Lo que nos falta es contárselo al mundo con la intensidad y la inversión que la competencia exige.
Por eso hoy, desde esta columna, me permito hacer un llamado directo a nuestra secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora: el momento de actuar es ahora. No el año que entra, Ahora. México necesita una estrategia de promoción internacional agresiva, clara y con un control de daños efectivo que enfrente con transparencia las narrativas negativas sobre violencia e inseguridad que circulan en los mercados emisores clave, especialmente en Estados Unidos y Canadá. No basta con celebrar cifras récord en conferencias de prensa. Hay que salir a disputar cada reservación, cada vuelo, cada turista que hoy está eligiendo a República Dominicana, Costa Rica o Colombia entre otros porque nadie le explicó con suficiente fuerza el por qué México es la mejor opción.
La decisión de proteger Mahahual le dio al país una narrativa poderosa: somos un destino que cuida su naturaleza, que pone el largo plazo por encima de la ganancia inmediata. Esa historia vale oro en los mercados internacionales donde el turista responsable está dispuesto a pagar más por destinos con valores. Pero esa historia hay que contarla, amplificarla y financiarla como si el futuro del turismo mexicano dependiera de ello, porque en buena medida claro que depende.
Para quienes operamos hoteles en el interior del país, una promoción nacional más agresiva y equilibrada no es un favor: es oxígeno. Cada turista que llega a México por primera vez y descubre que hay mucho más allá de nuestras paradisiacas playas, es un turista potencial para nuestros destinos. Pero obvio, primero tiene que llegar.
La victoria de Mahahual fue un paso en la dirección correcta. Lo que sigue de inmediato es correr.
Hasta la próxima.