¿CÓMO VAMOS EN ESTE 2022?

Revisando publicaciones turísticas, me topé esta semana con una de Cicotur, la cual habla de las percepciones y actitudes de los viajeros mexicanos en tiempos post COVID-19 llevada a cabo por el Dr. Francisco Madrid, teniendo como objetivos la identificación del perfil de viaje; el reconocimiento de percepciones y actitudes hacia lo que serán los … Leer más

Raúl Muñoz del Cojo.

Revisando publicaciones turísticas, me topé esta semana con una de Cicotur, la cual habla de las percepciones y actitudes de los viajeros mexicanos en tiempos post COVID-19 llevada a cabo por el Dr. Francisco Madrid, teniendo como objetivos la identificación del perfil de viaje; el reconocimiento de percepciones y actitudes hacia lo que serán los viajes en esta época posterior a la pandemia y, finalmente, el estudio de aspectos relevantes en cuanto a segmentos o experiencias específicas tales como cruceros, viajes a lugares cercanos, etc.

En 2019 el mercado nacional se mostraba como el segmento más importante del turismo mexicano y aunque este dato no se refleja en la balanza de pagos, sí es una importante contribución a nuestra economía. Según la cuenta Turismo de México, poco más de 3/4 partes del consumo turístico se realizó por mexicanos viajando dentro del país o yendo hacia el exterior, lo que representó 2.7 billones de gasto en consumo turístico interno y casi 237 mil millones de pesos en gasto de consumo turístico emisor.

Dentro del estudio se contemplan las restricciones del mercado nacional y pandemia, mismas que representan una situación coyuntural por la aversión al riesgo que implica y que aunque se vea como transitoria, aun no se supera por completo. Otros factores son el dinero y el tiempo, lo que nos dice que, si las familias contaran con más recursos y disponibilidad, sin duda harían más viajes.

La distribución del gasto turístico por nivel de ingreso y dadas las condiciones económicas que tenemos actualmente dan como resultado que sólo una pequeña parte de la población tiene acceso al turismo, donde sólo el 30% de la población es responsable del 75% del gasto turístico y la temporalidad más alta en cuartos de hotel se tiene en julio.

En noviembre del 2020 por ejemplo, los aceleradores del mercado turístico nacional se basaban en ofertas que no se repetirían, en el convivir familiar de manera diferente, en la lealtad a las marcas y tiempos compartidos y la sustitución de viajes internacionales por nacionales. Frenaban el turismo el impacto económico que tenía la pandemia en las familias, el temor al contagio y la disminución de frecuencias aéreas así como el encarecimiento de las mismas.

Conforme hemos avanzado, en el 2022 dentro de los aceleradores ya no existe la percepción de ofertas que no aparecerán pero los otros antes mencionados se comportan de manera similar y, dentro de los frenos en este año, se agrega el impacto de la inflación provocada por las condiciones económicas y el conflicto bélico. Se pierde el temor al contagio pero aumenta la percepción de inseguridad y el aumento de tarifas en algunas rutas importantes del turismo en nuestro país. Si bien la confianza del consumidor turístico va mejorando poco a poco, seguimos en niveles inferiores a los obtenidos en el 2019.

Otro dato que contempla este estudio, el cual veo sumamente importante, es la generación a la que pertenecen nuestros viajeros, en donde el porcentaje más alto (33.2%) se lo llevan los centennials nacidos después del 2000. Le siguen los Milennials, nacidos entre 1983 y 1999 con un 26.6%. En tercer lugar estamos la generación X, nacidos entre 1965 y 1982 con un 24.7% y finalmente los Baby Boomers nacidos entre 1945 y 1964 con un 15.5%.

Gracias a la composición de los hogares en nuestro país, se realizan muchos más viajes en grupo que individuales. A los mexicanos nos gusta viajar en familia al margen de las diferencias generacionales. Los viajes solos se refieren a viajes de placer, pero si tomamos en cuenta los viajes de negocios, claro está que se darían muchos más de manera individual.

Los Baby Boomers viajan en pareja, la Generación X viaja en familia (con niños y adolescentes), mientas que los Millennials invierten su tiempo de viaje con amigos, comportamiento muy similar al de los Centennials.

A los mexicanos no nos gusta ser muy aventureros en la búsqueda de destinos para vacacionar, lo cual hace que se nos catalogue como leales a los destinos donde por experiencia nos va bien. Los más aventureros en este sentido son los Baby Boomers pero la realidad en números no marca una gran diferencia. Los porcentajes en cuanto a lealtad o búsqueda de nuevos destinos queda de la siguiente forma: un 7.4% quieren ir a lugares nuevos. Un 40.4% viajó a lugares nuevos pero también regresó a los conocidos. El 42.6% viajó a los mismos lugares pero también buscó nuevos destinos y, sólo un 9.5% siempre viajó a lugares nuevos.

Actualmente se ve una tendencia a evitar la intermediación en las reservaciones ya que se piensa se encontrarán mejores condiciones tratando directamente con los prestadores de servicios. El hospedaje y la reserva aérea son los que dominan para hacerse en forma directa y en cuanto a espectáculos y tours, los viajeros nacionales prefieren hacerlo en los destinos y al momento (sin reserva previa).

En cuanto a la percepción actual del COVID-19, se cree que falta poco para que concluya y los atributos que piden a los  prestadores de servicios destacan la higiene, seguridad, servicios de calidad, precios, WiFi, etc.

Finalmente preguntar a mis colegas ¿nos hemos actualizado para recibir turismo? El reto está presente y la moneda en el aire, ya que nuestra temporada más importante se encuentra a la vuelta de la esquina, contemplemos estos puntos y que sea lo mejor para todos. Hasta la próxima.