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19 de septiembre

19 de septiembre

Un corazón adicto y Punto Final

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Pablo Torres Corpus
Pablo Torres Corpus.

Sin más estadísticas que las del tanteo, creo que para la mayoría de los jerezanos, los primeros recuerdos sobre Ramón López Velarde se remontan a meras ubicaciones, la calle Ramón, la casa de López Velarde, la secu… la primaria, el fraccionamiento.

El conocimiento de los elementos básicos del poeta mayoritariamente tienen que ver con la primaria, con los homenajes, visitas a la casa museo y “declamadas”.

Particularmente tuve la suerte de acércame un poco más al mito (que no vida, no obra) del poeta gracias a la maestra Lupita González, quién tenía un activo grupo de teatro infantil y anualmente desde 1986, montaba la “vida y obra de Ramón López Velarde”.

Fue gracias a la misma maestra Lupita que me tuve que aprender de memoria “La Suave Patria” para declamarla como complemento de la obra, a partir de eso memoricé sin entender muchos de los poemas de don Ramón.

Los macheteos, trabajos, exposiciones y presentaciones de la primaria y secundaria reforzaron la historia mítica del bardo.

Sin embargo, y en honor a la verdad, lo que me hizo conocer a un López Velarde más allá de las historias de catecismo que sobre él se recitan cotidianamente en mi pueblo fue “un corazón adicto, vida de Ramón López Velarde y otros ensayos afines” del genial, Guillermo Sheridan.

Gracias a este libro pude acércame a otros ensayos e historias maravillosas, pero también prohibidas o de autocensura en Jerez, como aquella sobre la posibilidad de que la pecaminosa vida de López Velarde lo hubieran llevado tener una “muerte prohibida”.

“Un corazón adicto…” también me permitió valorar desde un ángulo más sensual y menos ortodoxo la riqueza en la obra del bardo.

La trascendencia que el libro tenía en mis afectos se multiplicó hace siete años, cuando tuve oportunidad de conocer de viva voz algunas anécdotas de Guillermo Sheridan al y para escribir el libro, eso da desde por sí solo para otro libro.

Ahora que López Velarde vuelve a ocupar la agenda zacatecana, tenemos “un corazón adicto…” que nos permitirá apreciarlo sin la divinidad de costumbre, empecemos, el momento es el adecuado, los tiempos son preciosos.

Punto Final

El trabajo de un diputado tiene tres ejes, legislar, fiscalizar y gestionar. En ese orden, todo lo demás son accesorios y en muchos casos populismo.

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