

Opinión José Antonio Rincón
Y ante los datos del INEGI la pregunta que surge, es ¿Qué metodología se utiliza para esas mediciones?
Nuestro mundo se nubla de todo tipo de informaciones y los números de las estadísticas danzan por doquier; en esa vorágine las mediciones están a la orden del día y las realizan entes públicos y privados, así sea en materia económica, social, política electoral y por supuesto de percepción de inseguridad, que es la que en esta opinión interesa
Zacatecas durante años fue el estado más seguro de México, pero la invasión de cárteles rompió nuestra paz; por consecuencia, el miedo, ingrediente esencial de una percepción de inseguridad, se apoderó de nosotros; ese miedo que es una magnificación de la realidad, como fenómeno psicosocial, es entendible, porque no deja de ser un efecto que se anida en lo sensorial.
El INEGI pone a la cabeza a las dos ciudades más importantes del estado en percepción de inseguridad , que no en violencia y los medios se hacen eco en toda la República, un eco más ensordecedor que las propias balas y más dañino que los hechos mismos, porque nos criminaliza y ahuyenta visitantes y posibles inversores.
Sin desconocer los hechos graves de impacto que aunque han disminuido, siguen presentándose, mira uno con gusto que por ejemplo en la capital del estado, por no decir en otros lugares, hay vida disfrutable y la gente lo hace con tranquilidad, pues no hay registro de asaltos a visitantes o atracos en el transporte público, afortunadamente.
Y ante los datos del INEGI la pregunta que surge, es ¿Qué metodología se utiliza para esas mediciones? Cuestionamiento que sostiene don Saúl Monreal, presidente municipal de Fresnillo, que está a la espera de la respuesta.
Más allá de las razonables dudas que generan esas mediciones, sobre todo fundadas en lo que acontece en otras latitudes de nuestra patria, que evidentemente nos sobrepasan en número y en gravedad, no se ve un modelo de comunicación política gubernamental en la materia, y si es que existe, a las claras enseña su ineficacia.
El diseño profesional de un modelo de comunicación política no implica ocultar información, pero sí el correcto manejo de la información, sobre todo en cuanto a sus efectos, tanto en los medios de comunicación masiva como en los interpersonales.
Desde luego un modelo de comunicación política debe obedecer a una política pública integral, en el entendido que la política pública es una o más estrategias orientadas a la resolución de un problema público.
El establecimiento de una política pública va de la mano de un modelo de comunicación política que, con las reservas que la ley establece, debe conocer la sociedad, modelo que requiere contemplar todas las tareas gubernativas que han dado resultados en distintas áreas y que necesariamente impactan en el tema de la inseguridad.
Las políticas públicas que pueden existir, en todo caso reclaman una revisión profesional en su diseño, de manera tal que lo que se comunica a la gente la haga sentir que lo que se hace es un esfuerzo grande, real, honesto y que da resultados que pueden constatarse.