|  

Para que la gente cuente

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Gabriel García ha tomado decisiones de gran impacto en la realidad zacatecana de los últimos años, sin ser zacatecano y solo ha visitado la entidad en contadas ocasiones. Él decidió, como presidente del comité de elecciones, entregarle al clan Monreal las candidaturas de Morena correspondientes al estado a diversos puestos de elección popular en 2016 y una vez que asume la responsabilidad de los programas sociales del gobierno de López Obrador decidió refrendar su confianza en el mismo clan entregando la selección de Servidores de la Nación y su estructura directiva en la entidad al mismo clan Monreal ¿por qué lo hizo?: Porque quiso y porque pudo.

Este episodio permite apreciar la urgencia democrática de trasladar la capacidad de decisión de las puntas a las bases de las pirámides, tal es el propósito que nos anima a los que creemos en la consulta popular respecto a los que nos afecta como ejercicio normal de la vida republicana.

Las elecciones federales intermedias y las locales en sincronía permiten apreciar la impotencia de las instituciones para garantizar que no formen parte del menú electoral a políticos moralmente inelegibles, trátese de agresores sexuales, de violentos o corruptos amparados en el principio de presunción de inocencia, ejemplos contundentes son los casos de Marú Campos, candidata panista a gobernadora de Chihuahua, denunciada ante la fiscalía por recibir dinero procedente del anterior gobernador cuando fungía como diputada local o del actual diputado federal Mauricio Toledo, ambos han salido victoriosos ante las impugnaciones.

El influyentismo es fruto de la exclusión de la gente en  decisiones que le afectan y manera ordinaria de ejercer poder individual de integrantes de cúpulas, se manifiesta en todas las esferas de la vida, algunos se han valido de sus influencias para no pagar impuestos, otros para no ser procesados por algún delito, los hay que hacen negocios con la administración pública muy redituables para sus cuentas bancarias y muy perjudiciales para el pueblo, otros otorgan candidaturas hasta a los que no son  capaces de sacar un perro de una milpa.

Ciudadanos de adorno

La variedad de decisiones verticales luce inagotable, verificables en partidos, en tribunales judiciales, en sindicatos obreros y patronales, en universidades etcétera

Se manda a los hijos a caros colegios “para que se relacionen”, “la palanca” es inventariada en el haber de políticos que ostentan ser “amigos” del que las puede, el columnismo lambiscón esparce amistades ficticias supuestamente potenciadoras del político al que no es posible adjudicarle méritos y cualidades sin desatar carcajadas, República de palancas, no de leyes.

El origen de la impotencia de las instituciones públicas y de la sociedad radica en la reducción de la democracia a la formalidad representativa, dando por resultado la reducción a la condición de adorno de los representados, así los ciudadanos jamás son tomados en cuenta por los que hablan en su nombre en las tribunas legislativas, como tampoco lo son los miembros de organizaciones gremiales que se enteran por los periódicos de lo que sus representantes externan en su nombre, no se diga los miembros de base de partidos políticos.

Ha sido larga la lucha del pueblo mexicano por ejercer su derecho a decidir sobre lo que les afecta, como cuando vecinos se oponen a la apertura de una gasolinera, a veces la resistencia termina con la debida explicación y a veces con la cancelación, lo valioso es el ejercicio del derecho a ser tomado en cuenta.

Hacia allá vamos  

El presidente López Obrador empuja en la dirección de combinar la democracia representativa con la democracia participativa, para ello habrá que remontar la cultura que redujo el ejercicio ciudadano a la acción de votar y dejar de intervenir en las decisiones de los elegidos como si estos no se debieran a la voluntad colectiva, pero el cambio debe ser en todos los ámbitos y la victoria deberá ser cultural.

Los trabajadores apenas estrenan la reforma que les da vela en el entierro en la aprobación de los contratos colectivos y elección de dirigentes mediante voto secreto, falta observar las repercusiones en el sindicalismo, en el caso de los partidos, las imposiciones han sido evidenciadas como nunca antes, aunque son practicadas desde hace mucho tiempo.

Una democracia participativa quita capacidad de daño a los gobernantes cuando sus decisiones son permeadas por influyente o inspiradas en el afán de negocio, el eje que sustente la vida pública del México que deberá surgir de la #Cuarta Transformación debe ser la participación social reglamentada, cotidiana y transparente.

Los mexicanos no partimos de cero, los pueblos originarios toman decisiones colectivas, los ejidatarios, sindicalizados y estudiantes antes lo hacían, las autodefensas populares de la montaña de Guerrero son decisiones colectivas de sobrevivencia.

Don`t copy text!