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Pandemia y bibliotecas públicas (parte 2)

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Simitrio Quezada.

Por supuesto que fue mala decisión, en nuestro sistema educativo nacional, quitar las clases de etimologías en secundarias, bachilleratos e institutos de educación superior. Al no entender cabalmente las palabras que escuchamos y que tras escucharlas incorporamos (a querer o no) en nuestro arsenal cotidiano, afectamos a la calidad de nuestra comunicación y –lo que es peor– a nuestro entendimiento interior, a nuestra propia visión de toda realidad.

Así, por poner un ejemplo, la palabra crisis es muchas veces malentendida: aprehendida parcial o erróneamente. Crisis no es necesariamente una época plena en catástrofes, episodios apocalípticos donde –sí o sí– se diezma a la comunidad. No es necesariamente la época de alaridos, desolación y condena inevitable.

Crinein, el verbo griego, tiene a “Cri”, discernir, separar, cortar, romper, y a “Sis”, sufijo que designa acción. Que ilustre la redundancia: ante una crisis –el rompimiento o corte de algo con lo que contábamos– debemos, con criterio (sentido de correcto discernimiento o separación o análisis), emitir nuestra crítica, nuestro juicio.

En este contexto, es clarísimo que la pandemia ha puesto un tiempo de crisis en nuestras bibliotecas públicas. ¡En efecto, en ellas hemos tenido que reinventarnos! En efecto, en ellas hemos tenido que revisar quiénes hemos sido, qué hemos hecho en el tiempo anterior, y cuáles de nuestras virtudes podían ser útiles en esta nueva circunstancia. Lo hicimos en equipo y con madurez.

Hemos tenido que entender cuáles defectos o excesos han entorpecido nuestra marcha, y en este nuevo tiempo hemos visto incluso cuáles de esos rasgos inservibles pueden ahora servirnos.

¿Qué impertinente no puede ser, a fin de cuentas, el audaz que la circunstancia demanda? ¿Qué muy obsesivo perfeccionista no podrá, al final de la variable jornada, haber salvado nuestras vidas? En un mundo de rigidez y cotidiano desprecio a las líneas curvas, en la inesperada época de giros deja de ser útil la trayectoria de las líneas rectas.

Mediante el uso de nuestro criterio, inteligencia y estrategia mejor afinadas, en este tiempo de crisis mejoramos la innovación que desde hace mucho nos hemos propuesto para reactivar a nuestras bibliotecas públicas. Continuamos lográndolo, continuamos saliendo adelante con mucha fortaleza y muy buenos aprendizajes.

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