Nos volvieron a saquear - Imagen Zacatecas

  |  

El tiempo - Tutiempo.net



Nos volvieron a saquear

Nos volvieron a saquear

Jaime Santoyo Castro

   |  8 febrero, 2021

Jaime Santoyo Castro.

Me inicié en el PRI hace cerca de 50 años, cuando militar costaba. Estaba muy reciente el movimiento estudiantil del 68 que removió conciencias e inspiró a luchar contra los empoderados de entonces para abrir espacios de participación a los jóvenes, quienes con entusiasmo nos unimos a la lucha por el advenimiento de una nueva sociedad.

La militancia costaba, porque había que recorrer los municipios en vehículos destartalados que nos prestaban como para inhibir nuestros ímpetus, en caminos de terracería, esquivando bloqueos y presiones de caciques regionales, presentes por doquier, dedicados a imponer a quien ellos querían en las dirigencias juveniles, pero nuestra convicción en la democracia y en la justicia social nos impulsaron y pudimos constituir un verdadero movimiento juvenil en la entidad, alejados de ambiciones personales.

Sin embargo, éste y otros movimientos se contagiaron y sucumbieron ante las tentaciones que provoca el poder y el dinero. Los ideales fueron cambiados por escaños y gubernaturas y se alejaron de las causas sociales, y la militancia fue hecha a un lado con engaños, desprecios, malos tratos e indiferencia.

Hoy, la dirigencia y sus secuaces, al igual que un grupo de bandoleros y piratas, se repartió las plurinominales entre cónyuges, hijos e incondicionales, con tal desparpajo, porque creen que es el pago por el “enorme sacrificio” que han hecho por la militancia y por la nación, seguros de que por su honestidad y su calidad personal deben llegar a la tribuna más alta de la nación para elevar la voz en defensa de los superiores intereses de la República.

Estas groseras acciones lastiman profundamente la ya muy deteriorada imagen del PRI, que originalmente fue creado para darle identidad a los mexicanos y orientar el desarrollo en pos de su destino de grandeza, y lo conducen por un sendero de corrupción, impunidad, desvergüenza, mentira y engaño, a grado tal que, aun con buenos candidatos, difícilmente podrá convencer a su propia militancia, afectada por la desilusión y el sospechosismo.

Hoy, la dirigencia nacional; hay que decirlo, inspira desconfianza y traición.

Comentarios

Don`t copy text!