La licencia de Vanessa - Imagen Zacatecas

  |  

El tiempo - Tutiempo.net

La licencia de Vanessa

Resulta extraña la solicitud de licencia de Vanessa Rubio para separarse de su escaño en el Senado de la República.

Jaime Santoyo Castro

   |  20 julio, 2020

Jaime Santoyo Castro.

Resulta extraña la solicitud de licencia de Vanessa Rubio para separarse de su escaño en el Senado de la República, dejando todos los beneficios, ingresos y privilegios que le son inherentes para, según su dicho, irse a realizar actividades académicas en Inglaterra.

Pareciera irrespetuoso dudar de que esa sea la causa real y verdadera de su separación, pero es un cargo público, y los ciudadanos tenemos el derecho de cuestionarla, porque la separación voluntaria sin justificación equivale a una renuncia, y el cargo es de cumplimiento obligatorio, por disposición constitucional.

En un Twitter nos enteramos que solicitó licencia para dedicarse por un tiempo a la academia y consultoría, y concluyó diciendo que “Ya con la licencia, decidiré la mejor opción.” O sea, ¿primero asegura la licencia y luego la justifica?
Ser integrante del Senado debe ser, además de un privilegio, una gran responsabilidad que no puede hacerse a un lado tan frívolamente. Protestó cumplir y hacer cumplir, y el cargo era por 6 años. Aún no lleva la mitad y ya incumplió, sin que quede clara la razón. La población merece saber la causa que justifique el abandono de la función.

Bien dicen que lo que no cuesta se dilapida. A ella no le costó ocupar el escaño porque llegó gracias a la generosa vía plurinominal, sin desgastarse y sin gastar para conseguir votos; por ello no se le hace difícil abandonar la encomienda, aunque reitero, resulta extraño por la pérdida de los privilegios o prerrogativas que de ella se generan.

¿Qué es entonces lo que la impulsa a abandonar el escaño, y propiciar que lo asuma su suplente que por cierto renunció al PRI y se unió al candidato de Morena en Baja California? No es creíble, en estos tiempos, que sea por dedicarse a la actividad académica.

Conste que no se duda de su capacidad, talento y experiencia, pero sí sorprende la falta de compromiso con su partido y con la nación a la que juró servir, pues resulta innegable la ausencia de una causa grave que justifique la dimisión; lo que se traduce en un franco desaire a la voluntad popular. ¿El Senado la aprobará sin causa?

*[email protected]

Comentarios

Don`t copy text!
Cambiar la configuración de la privacidad