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La estupidez superlativa que dijo un médico mediocre venido a más

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Eduardo Ruiz-Healy.

En enero de 2022 cumpliré 40 años de dedicarme al periodismo. Durante ese largo periodo he escuchado quién sabe cuántas estupideces salir de las bocas de funcionarios pertenecientes a los tres poderes y a todos los niveles de gobierno.

Afortunadamente he olvidado la mayoría de esas tonterías y las que recuerdo suelen ser las mismas que en su momento causaron sorpresa, revuelo o escándalo.

Algunas de ellas:

“Las relaciones con Estados Unidos, ni nos perjudican, ni nos benefician, sino todo lo contrario” – Luis Echeverría, presidente de 1970 a 1976, al explicar su política con el vecino país.

“Defenderé al peso como un perro” – José López Portillo, presidente de 1976 a 1982, algunas semanas antes de que, en febrero de 1982, nuestra moneda se devaluara de 20 a 70 pesos por un dólar.

“No dejaré que el país se deshaga entre mis manos – Miguel de la Madrid, presidente de 1982 a 1988, al asumir el poder. Durante su sexenio la inflación fue de 3,710.10 por ciento.

“A los del PRD ni los veo ni los oigo” – Carlos Salinas, presidente de 1988 a 1994, al referirse a la oposición.

“La pobreza en México es un mito” – Pedro Aspe, Secretario de Hacienda durante el gobierno de Salinas y hoy un acaudalado empresario.

“No traigo cash” – Ernesto Zedillo, presidente de 1994 a 2000, al explicarle por qué no le compraría a una artesana que trató de venderle una servilleta con un bordado de la Virgen de Guadalupe.

“Los mexicanos hacen trabajo que ni los negros quieren hacer” – Vicente Fox, presidente de México de 2000 a 2006, al explicarle a empresarios estadounidenses el porqué es importante el trabajo de los mexicanos en su país.

“Cállate chachalaca” – Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial en 2006 al exigirle al entonces presidente Vicente Fox que no interviniera en las elecciones de ese año. Quince años después AMLO hizo lo mismo que en su momento le criticó a su antecesor e intervino en las elecciones del pasado 6 de junio.

“Haiga sido como haiga sido” – Felipe Calderón, presidente de 2006 a 2012, al defender el estrecho margen con que le ganó la elección presidencial a Andrés Manuel López Obrador.

“Hay familias mexicanas que con ingresos de seis mil pesos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas” – Ernesto Cordero, secretario de Hacienda durante el gobierno de Calderón.

“No soy la señora de la casa” – Enrique Peña Nieto, presidente de 2012 a 2018, cuando fue incapaz de decir el precio de un kilo de tortillas.

“Yo tengo otros datos” – Andrés Manuel López Obrador, presidente de 2018 a 2024, cuando trata de defender los datos falsos, manipulados o exagerados que suele mencionar en sus conferencias de prensa para tratar de defender las acciones de su gobierno.

Son miles las frases absurdas, mentirosas y demagógicas que han salido de las bocas de nuestros gobernantes, especialmente de la del actual residente de Palacio Nacional.

Esto tal vez explica que uno de sus colaboradores consentidos, un médico mediocre venido a más, quizá por tratar de imitarlo y hasta de superarlo, dijera hace unos días esta estupidez superlativa: “Esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos, cada vez lo vemos (…) como parte de una campaña (…) casi golpista”.

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