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28 de septiembre

28 de septiembre

Inconscientes clasemedieros

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No es la primera vez en que el Presidente de la República se expresa despectivamente de los mexicanos de clase media, un sector de la población que ha resultado el más crítico a sus formas de gobernar y que al parecer le incomodan por no comulgar e ir acorde con la ideología presidencial, cualquiera que sea esta.

 

Fiel a su estilo de desprestigiar, minimizar y burlarse de aquellos que no le han mostrado su fervor incondicional ni le han sido fieles a sus estilo ni formas de gobernar, en días pasados no desaprovechó la oportunidad para criticar a un sector de la clase media a la que llamó “individualistas” “aspiracionistas”, “sin escrúpulos morales de ninguna índole”, “partidarios del que no tranza, no avanza”, “susceptibles a la manipulación”,  de ser “muy egoísta”, pero que al mismo tiempo reconoce como el sector educado de la sociedad con “licenciatura, maestrías y doctorados” que quieren “triunfar a toda costa, salir adelante”.

 

Lo delicado de este discurso despectivo, es la polarización en la que el presidente esta aferrado a llevar y mantener entre la sociedad mexicana, sin más sustento que el resentimiento personal y la visión ideológica de alguien que muchas veces ha demostrado, en el dicho y en los hechos, su intolerancia, solo acaba por exhibirse como un presidente que ha sido incapaz de gobernar para todos.

 

El categorizar de esa manera a un sector de la población, que por cierto es el sector de la población que generalmente es aquella que trabaja, paga impuestos (prácticamente de manera cautiva), genera empleos, se ha preparado académicamente y que se caracterizan por estar lejos del asistencialismo de los programas gubernamentales, pues su propia particularidad socioeconómica los excluye en automático de cualquier tipo de beneficio gubernamental, les ha ganado el desprecio presidencial.

 

Lamentablemente la soberbia lo ha llevado a ignorar que la clase media a la que tanto se ha dedicado a descalificar es justo la que votó por él hace tres años, pero que en este proceso electoral lo castigó votando por otras opciones o incluso absteniéndose, es una clase social que representa a casi el 40% de la población, según datos del INEGI, mismos que son los que más aportan al desarrollo económico precisamente por su aspiración de superarse y poder ofrecer mejores condiciones de vida para ellos y sus familias y que curiosamente tienen como principal sede para vivir la Ciudad de México

 

El lamentable choque entre los ideales presidencialistas y la realidad clasemediera motivará el encono social pero también se verá reflejado en las políticas públicas que habrán de impulsar en los próximos años y en la distribución del presupuesto público que sin duda seguirá enfocado al dispendio de programas sociales asistencialistas que en nada han contribuido a reducir la pobreza o la desigualdad social ni muchos menos han impulsado el crecimiento o el desarrollo económico.

 

Lo seguro es que esos “aspiracionistas” seguirán creciendo y manifestando su inconformidad en cada proceso electoral en el que tengan oportunidad, lo que representará, tarde que temprano, el fracaso de MORENA y el populismo gubernamental.

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