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Enemigos del patrimonio histórico

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Hoy en la Opinión de Jaime Santoyo Castro.

La belleza de Zacatecas capital, enmarcada en cantera, plata y herrería artística, heredera de un rancio linaje que la sitúan dentro del patrimonio mundial de la humanidad, es sin lugar a dudas motivo de orgullo local y nacional, pero lamentablemente, hoy se encuentra en riesgo. Hay casas a punto de venirse abajo por descuido o escasez de recursos, por el vandalismo y algunas por la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales encargadas de cuidarlas.

Pero hay otras amenazadas por un enemigo peligroso, como lo es el interés personal de sus propietarios que, haciendo a un lado el interés social y el orden jurídico, pretenden derribarlas o modificarlas haciendo cocheras, levantando muros, intercalando lozas de concreto para hacer de tres o cuatro pisos fincas que eran de una o dos plantas, o instalando bares o cantinas, transformando totalmente el inmueble y la armonía de la ciudad que pierde así, el valor que tenía como parte de un patrimonio social.

A efecto de proteger nuestra ciudad, urge un organismo que coordine a las diferentes dependencias de los tres niveles de gobierno, encargadas de cuidar el matrimonio histórico, porque actualmente da la impresión de que cada una va por su lado, pero el embate de los enemigos de la ciudad es permanente y requiere de un frente común para detener su actividad lapidaria.

En lo personal me consta el esfuerzo que realiza la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado de Zacatecas, pero creo que debe recuperar la presencia y la autoridad que tuvo en otras épocas para ejemplo de la República.

Quizá sería bueno que estos inmuebles estuvieran inscritos en una sección especial del Registro Público de la Propiedad, con su descripción físicos, antecedentes históricos y los datos de sus propietarios; y que atribuyan facultades legales a los funcionarios de este ramo para detener la destrucción y deterioro; se otorguen apoyos y estímulos fiscales a quienes las remodelen adecuadamente, se establezcan penas más severas para los destructores del patrimonio y se establezca acción ciudadana para denunciar a los infractores. ¿Sería bueno no?

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