

Carlos Martin Vásquez Diaz
Hoy te quiero contar de una propuesta artística que me tocó presenciar hace un par de meses y que creo, que no fue al único que le movió en demasía.
Últimamente, y después de distintos hechos ocurridos en el estado que tiene un cielo cruel y una tierra colorada, me he puesto a pensar: ¿La realidad cotidiana impulsa el arte? o ¿el arte impacta en la realidad cotidiana? Creo que sigo en ese dilema. Y es que considero que puede ser de ambas maneras. En una de ellas, una situación deriva en una manifestación artística, y en la otra, la manifestación artística busca dar explicación a la realidad. De momento me iré por la segunda.
Recientemente, como parte de uno de los productos del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Zacatecas del maestro Abdel Andalzúa, se ha presentado la pieza titulada: Mambrú. Sí, de Mambrú se fue a la guerra, que dolor, que dolor que pena. Esta obra, es un ejercicio escénico multidisciplinario que nos muestra una verdad no tan alejada. Ya que retrata la vida de una persona que por distintas decisiones, le toca estar inmerso en el mundo de la violencia contemporánea de nuestro país. Esta obra, con texto de Felipe Bohórquez y la, por demás brillante, actuación de Omar Méndez, me ha tenido reflexionando mucho y me ha recordado que estas piezas, nos cuentan más de una versión de una problemática.
Algo similar también fue el presenciar la obra Hombruna de Richard Viqueira, que nos cuenta la historia de la “Mataviejitas” y de cómo el contexto de dichas personas, los lleva a convertirse en lo que son y en muchas veces, los horrores que hacen. Si tiene dudas, investigue más en redes sobre esta triste y terrible historia. Siguiendo con la idea, también pienso que es difícil poner en la balanza que estos actos se justifiquen, ya que nunca estaré en favor de que se manifiesten en un daño a la comunidad o las personas.
Otra cosa que viene a mi mente es que, aunque no parezca, en nosotros corre también responsabilidad por buscar que nuestro ecosistema social, mejore un poco desde nuestra trinchera, desde nuestros actos. Creo que esta obra, trae consigo esa consigna, la de dejar marcado al espectador sobre ¿Qué estamos haciendo por el bien de todos?. Lo digo con responsabilidad, ya que el entorno no depende solo de las personas, sino también del impulso que podamos generar en conjunto de las instituciones.
Recomiendo ampliamente este trabajo, ojalá puedan admirarlo pronto. Ya que encuentro en él mucho cuidado desde su narrativa, las imágenes y la música que lo acompaña, la cual es interpretada por la Academia de Música Antigua de Zacatecas. Celebro la profundidad de este colectivo de creadores impulsados por Abdel por realizar arte con belleza y consciencia.