

Carlos Martin Vásquez Diaz
El arte de analizar la Catedral Basílica de Zacatecas, permite entender los principios que fueron cimientos para la construcción de este gran monumento, te cuento un poco del Arte Tequitqui.
Definitivamente, el arte que implica analizar la Catedral Basílica de Zacatecas, nos otorga una ramificación para entender los principios que fueron cimiento para la construcción de este gran monumento, y es que, dentro de la investigación que realizo para escribir esta columna, varias fuentes me referenciaron a un término que no recordaba con claridad: el arte tequitqui.
Este arte, es muy interesante porque se basa en el sincretismo de la cultura europea y la indígena de nuestro país. Yendo directo al punto, lo concreto es que: esta manifestación la vemos reflejada primordialmente en los inmuebles de corte religioso como: iglesias, capillas, conventos; mismos que eran trabajados por los artesanos indígenas donde los frailes de las distintas órdenes evangelizaban. Los artesanos, tomaban como punto de referencia los diseños europeos de las abadías y templos, pero al momento de construir, reflejaban elementos orientados a sus costumbres, tradiciones, personas, flora y fauna local, entre otros.
Si bien, la Catedral de Zacatecas, es más un reflejo cumbre del barroco novohispano orientado al churrigueresco, persisten en ella, sobre todo en su portada mayor, elementos que no sueltan al arte tequitqui, como ejemplo: la talla plana, que podemos encontrar en los detalles finos de la naturaleza en sus diferentes cuerpos. Ángeles con rasgos indígenas: una particularidad era que los nativos, retrataban en los rostros a sus familiares o bien, a ellos mismos; por eso, podemos encontrar que en estos resaltan los ojos almendrados y pómulos prominentes.
Otros elementos muy visibles, son la presencia de flora y fauna local; si bien, lo que más resalta en las construcciones del siglo XVI es la vid y el acanto, en algunas otras como San Agustín y Guadalupe se revela follaje denso y flores estilizadas. No podemos dejar de lado la gran influencia de lo que se denomina como Horror Vacui del latín miedo al vacío, consiste en rellenar todo el espacio disponible en una obra con elementos decorativos sin dejar hueco libre. Considero que esta saturación de relieves, genera dinamismo en el templo, fenómeno también podemos verlo reflejado en la catedral.
Sinceramente, estoy muy emocionado con este tema, y bueno, las entregas siguen aumentando; la invitación, siempre será la misma, tomarse el tiempo de apreciar lo que podemos encontrar en esta joya de la arquitectura de nuestro Estado. Es un hecho que el arte tequitqui no está realmente presente en esta portada, pero es imposible seguir avanzando sin hacer alusión a él para entender las manifestaciones con las que contamos.