Desplazamientos forzados

Hoy en la Opinión de Jaime Santoyo Castro.
Hoy en la Opinión de Jaime Santoyo Castro.

La guerra en Ucrania ha generado, entre otras muchas cosas, un injusto desplazamiento de miles de gentes inocentes que, en aras de conservar su vida y la de sus familiares han dejado su tierra, sus casas, sus animales, sus empleos, sus negocios; ¡todo por lo que lucharon en su vida!, y se van con un … Leer más

La guerra en Ucrania ha generado, entre otras muchas cosas, un injusto desplazamiento de miles de gentes inocentes que, en aras de conservar su vida y la de sus familiares han dejado su tierra, sus casas, sus animales, sus empleos, sus negocios; ¡todo por lo que lucharon en su vida!, y se van con un destino incierto a empezar de nuevo, con la esperanza siempre de regresar.

Gracias a los medios de comunicación hemos visto escenas de mexicanos residentes en algunas regiones de Ucrania, que, apoyados por personal de las embajadas y custodiados por la policía fronteriza, salen de sus lugares de residencia con un intenso dolor y un gran sentimiento de injusticia porque  son ajenos a las causas que originaron la guerra, que es producto de una decisión política vinculada a intereses de dominación o quizá de defensa, pero que no fue sometida a su consideración, ni ha tomado en cuenta sus opiniones ni aspiraciones y mucho menos sus intereses.

Lo único que saben es que para conservar su vida tienen que abandonar lo que fue su vida e indefensos se tienen que ir súbitamente llevándose lo más indispensable,  dejando atrás sus bienes, sus recuerdos y sus sueños para ir a quién sabe donde, o en el mejor de los casos, a sus lugares de origen, de donde salieron para buscar el porvenir; y  ello me recuerda a la gente de las comunidades de Zacatecas, que; por una causa que no es de ellos, han tenido que dejar sus casas y sus tierras.

Dónde se esconde la justicia? Porqué se están conculcando los derechos “naturales e imprescriptibles” como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión que postuló la Declaración Universal de los Derechos del Hombre al sostener  que “…el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre tiene sólo aquellos límites que aseguran a los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos mismos derechos”.

La más grande justificación de la democracia consiste en que más allá de su inclinación política o ideológica, el estado tiene el compromiso  de promocionar la equidad de derechos y prohibir las acciones que sean dañinas para la sociedad, y  reconocer la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. ¡Viva la Paz!




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