|  

¿Con qué ojos?

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Víctor Manuel Silva Galaviz.

Versa el refrán popular “con qué ojos mi querido tuerto” al referirnos principalmente a la carencia de recursos económicos para llevar a cabo alguna actividad deseada y así estamos ahora ante el inminente regreso a clases y los requerimientos que para esto se necesitan; la SEP anuncia que el 5 de junio se reactivarán los Comités Participativos de Salud Escolar para realizar las actividades de limpieza en las escuelas.

Seguramente toda la desinfección, el aseo, reparación y mantenimiento de las escuelas y sus aulas correrán a cargo de quienes conforman estos comités u otras instancias similares: la asociación de padres de familia, directivos y docentes, NO las autoridades educativas estatales y federales.

El gasto que todo ello represente será costeado por las comunidades educativas, sin considerar que se han hecho cargo por año y medio de todo lo que significa que los estudiantes estén en clases remotas.

En el caso de nuestros vecinos del norte, a quienes para todo mal capital y para todo bien también, se ha creado un paquete de estímulos económicos para el regreso a clases presenciales, ¿de cuánto estamos hablando? El plan de rescate americano aprobado por el congreso de EU en marzo del presente año otorgó solamente al estado de California 15.3 billones de dólares para repartirse entre la autoridad estatal educativa, los diferentes distritos escolares de educación obligatoria (preescolar, primaria, secundaria y preparatoria), e instituciones de educación superior.

Esta ayuda se otorga con la condición de que se retomen las clases presenciales en las escuelas. Los distritos comenzaron a recibir los recursos desde el 27 de marzo del 2021 y los estudiantes comenzaron a regresar a clases presenciales de manera voluntaria, escalonada y parcial el 5 de abril del año en curso.

Dichos recursos deben emplearse para distintos fines, entre ellos: ayudar a los estudiantes a recuperar los conocimientos perdidos durante la pandemia, profesionalización docente, insumos para la limpieza, planes de prevención, compra de equipo de cómputo en preparación para futuros cierres, servicios de apoyo de salud mental, programas de extensión de horario de clases, sistemas de ventilación y mejoramiento de aire, entre otros permitidos por el marco de las leyes vigentes.

En nuestro país es impensable algo así, aunque fuera mas acorde a nuestra economía, el abandono escolar es sistémico y la consecuencia será:  cero alumnos reprobados, todos aprobados por decreto.

Don`t copy text!