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26 de septiembre

26 de septiembre

Al mal tiempo, buena cara

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Gerardo Luna Tumoine.

A estas alturas de la semana usted ya debe de tener un panorama real de lo que ha sido en su caso particular el regreso a clases presencial en el sistema educativo de nuestra entidad.

Fuera de lo frívolo que puede suponer la acción de consumir los útiles escolares y algunos otros recursos para que los pequeños se puedan hacer presentes en sus escuelas, muchos padres de familia abran tenido que implementar en sus hijos toda una capacitación en el manejo y uso del gel anti-bacterial, el cubre-bocas y la careta. Así como el manejo de la toma de temperatura a la entrada de la escuela. Adiestramiento que en caso de que la familia disponga de ciertos recursos, podrá ser cumplida si problemas.

Pero ahí comienzan los problemas, ya que algunas instituciones demandarán también el uso de un uniforme que no se sabe aún por cuánto tiempo se va a utilizar entre otros tantos implementos ilógicos que plantean más problemas.

Y es que aparte de los costos extra que la pandemia trajo, también ha presentado la caída en las fuentes de empleo o en los ingresos de quienes afortunadamente tienen una fuente de ingresos y que los han visto disminuidos en algunos casos hasta en un 30%. La solidaridad entre los grupos de padres de familia y las instituciones educativas públicas y privadas es fundamental para que este inicio de ciclo escolar pueda darse de manera real. La razón que da la autoridad para el regreso a las clases presenciales puede ser cuestionada.

Estas razones serían más adecuadas si se hubieran concretado acciones institucionales a través de los tres órdenes de gobierno para este tan arrebatado regreso. Y es que en esto se han quedado cortos y muy limitados en las estrategias y por ende en las acciones de algo que sonó más a un imperativo donde ya muchos padres de familia han elevado la voz de que este regreso a clases presenciales fue una acción “voluntaria” forzada que no ha contado con los instrumentos pertinentes no solo para asegurar espacios libres de virus, sino que permitan el uso eficiente de los recursos con los que cuentan los padres de familia. docentes y alumnos. Parecería que como en algunas otras cosas los convenios de la sociedad civil son más que necesarios para que la educación sea realmente un derecho y no solo un discurso que en algunos casos no ha cumplido con lo que ofrece.

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