

Saúl Monreal Ávila, docente de la Unidad Académica de Derecho de la UAZ.
La Batalla de Puebla de 1862 representa uno de los episodios más significativos de nuestra historia porque sintetiza, en un solo momento, el espíritu de un pueblo decidido a defender su patria frente a la injerencia extranjera.
Esta fecha es una de las grandes lecciones del México con ideales de triunfo y esperanza, no es solamente una fecha inscrita en el calendario cívico nacional; es una lección viva de dignidad, soberanía y resistencia que sigue reavivando la llama de la grandeza en el presente de México. La Batalla de Puebla de 1862 representa uno de los episodios más significativos de nuestra historia porque sintetiza, en un solo momento, el espíritu de un pueblo decidido a defender su patria frente a la injerencia extranjera.
Aquel día, el ejército mexicano, encabezado por el general Ignacio Zaragoza, derrotó al ejército más poderoso del mundo: el ejército francés, bajo el mando de Napoleón III, pretendía imponer no solo una ocupación militar, sino un proyecto político ajeno a la voluntad nacional. Lo que se defendió en Puebla no fue únicamente un territorio, fue el derecho de México a decidir su destino.
Por eso el 5 de mayo no puede entenderse como una simple conmemoración militar, su significado profundo radica en que forma parte de los grandes procesos de transformación de nuestra nación. La Independencia nos dio patria; la Reforma nos dio República; la Revolución nos dio justicia social. Hoy, la Cuarta Transformación se asume como heredera de esa ruta histórica, un nuevo momento de cambio profundo que ya logró consolidar la soberanía popular, combatir los privilegios y devolverle al pueblo el control de su destino.
La Batalla de Puebla se inscribe, precisamente, en esa tradición histórica de resistencia nacional, es lo que somos, es la expresión del mismo sentimiento que ha acompañado a México en sus momentos decisivos, la defensa de la soberanía frente a quienes, desde dentro o desde fuera, han pretendido someter al país a intereses ajenos. Ese mismo principio anima hoy al movimiento de transformación que encabeza Morena: la convicción de que México debe gobernarse con independencia, con dignidad y con lealtad al pueblo.
En un momento internacional marcado por nuevas formas de presión, por intentos de injerencia política, económica y diplomática, el 5 de mayo recobra plena vigencia, la defensa de la patria ya no se libra en los campos de batalla, sino en la defensa de nuestras instituciones, de nuestros recursos, de nuestra soberanía.
Esta fecha nos recuerda que México ha resistido cuando estamos unidos; que ha vencido cuando ha defendido con firmeza su dignidad; y que su mayor fuerza sigue siendo el pueblo, este pasaje histórico nos enseñó que la patria no se negocia ni se agacha ante nadie, quienes traicionan a la patria y desean entregar este país en pedazos de dignidad a una potencia extranjera, solo mencionan estas fechas patrióticas de dientes para afuera, así los quisiéramos ver en los hechos.