

Es una creencia general considerar que nuestra memoria funciona como una cámara de video que se encarga de registrar fielmente todos los hechos de nuestra vida cotidiana.
“El diario que todos llevamos con nosotros es nuestra memoria”. Esta frase suena muy lógica y, sin embargo, recientes estudios científicos han demostrado algo sorprendente: Nuestro diario personal esta lleno de omisiones, correcciones y algunas veces hasta de capítulos enteros que nunca sucedieron.
Es una creencia general considerar que nuestra memoria funciona como una cámara de video que se encarga de registrar fielmente todos los hechos de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, estudios en neurociencia han descubierto que recordar no consiste en reproducir un archivo almacenado, sino en reconstruir una experiencia. De manera que, cada vez que evocamos un recuerdo, nuestra mente lo vuelve a ensamblar a partir de fragmentos de emociones, imágenes, información y conocimientos previos. Dicho de otra manera, la memoria de los seres humanos no es una grabación, es una reconstrucción.
Elizabeth Loftus, psicóloga estadounidense durante la década de 1990 realizó estudios que en definitiva transformaron lo que se entendía por la memoria de los seres humanos. En uno de sus experimentos más famosos, varias personas recibieron relatos de hechos verdaderos de su infancia que fueron proporcionados por sus familiares. Loftus entre esos relatos verdaderos incluyó uno falso: “que la persona se había extraviado en un centro comercial cuando era pequeña”. La gran sorpresa de este experimento fue que muchos participantes terminaron creyendo que el suceso falso había ocurrido realmente. Incluso algunas personas agregaron detalles que jamás se mencionaron, y describieron emociones, personas y situaciones inexistentes. Su cerebro había creado un recuerdo.
Los estudios de Loftus han permitido concluir que el cerebro humano está diseñado para encontrar sentido al mundo, no para registrar los hechos con absoluta precisión. Los principales factores que intervienen cuando recordamos un acontecimiento son: Nuestras emociones, las posteriores conversaciones de un acontecimiento, fotografías de un suceso y hasta información recibida en redes sociales y medios de comunicación. Estos elementos con el paso del tiempo pueden mezclarse con el recuerdo original y modificarlo sin que nos demos cuenta. De esta manera, dos hermanos pueden tener recuerdos de manera completamente distinta acerca de una misma reunión familiar, y ambos estar convencidos de tener la razón.
¿Recuerda haber jurado donde dejó las llaves en algún lugar específico para después descubrir que nunca estuvieron en ese lugar que usted afirmó?, ¿Está totalmente seguro de haber dicho una frase durante una charla que otra persona niega recordar?, ¿Recuerda con toda claridad una imagen de su infancia que en realidad conoce solamente por fotografías? Una de las enseñanzas más importantes del experimento de Loftus es que nuestra mente no es tan infalible como creemos. La próxima vez que afirme “Lo recuerdo perfectamente”, tal vez sea necesario agregar una dosis pequeña de duda; dado que la ciencia nos ha mostrado una verdad fascinante: La mente de los seres humanos no únicamente guarda recuerdos, también los reescribe.