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26 de octubre

26 de octubre

Restablecer la vida partidaria

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Los partidos políticos, así como están son parte del problema pudiendo ser parte de la solución. El vergonzoso sainete en que se ha convertido el intento de desaforar al Gobernador de Tamaulipas, a dos diputados federales y al fiscal de Morelos, pone en evidencia la degradación moral que hace depender la aplicación de la ley de un juego de vencidas entre fracciones partidistas con representación legislativa y no del sustento de las imputaciones en cada caso.

Los que acceden a cargos públicos por vía del voto, reciben apoyo ciudadano a un modo de pensar plasmado en programas, estatutos y principios del partido que los hace candidatos, una vez que toman posesión del cargo, el núcleo de pensamiento con el que están obligados a ser congruentes queda en el olvido como sucede en Baja California, donde el gobernador emanado de Morena y la mayoría legislativa del mismo origen, aprueban facultar a los municipios para privatizar el servicio de agua potable, lo que totalmente opuesto al ideario de un partido que nace como reacción a la salvaje apropiación privada de lo público que se impuso en las cuatro décadas precedentes.

La traición a las militancias por vía de convertir en letra muerta estatutos, principios y programas tuvo su máxima expresión en el acuerdo entre la cúpula del PAN con Salinas De Gortari, traición que significaría la entrega de gubernaturas, reformas constitucionales regresivas y decisiones contrarías al interés general de gran impacto, contrarias en muchos casos a los idearios y militancias del PRI Y PAN.

La facultad de auto-determinación que les otorga la Constitución ha sido mal empleada, imponen reglas destinadas a ser desacatadas y entronizan la violación a la legalidad interna como habito deformante de un ciudadano al que en su propio partido le inoculan el desprecio por el estado de derecho, la obligación de cubrir las cuotas partidarias es un buen ejemplo pero hay muchos, la transgresión estatutaria generalizada sabotea la formación de valores, inculcan en los militantes el mismo desprecio por la legalidad que se cultiva en las cárceles dónde los reos son testigos cotidianos de que los que representan la ley la violan y juzgan ingenuos a los que la respetan.

Salinas de Gortari descubrió el efecto seductor del dinero entre políticos de diversas ideologías y encontró variados modos de hacérselos llegar, desde suculentos negocios inmobiliarios hasta colocaciones de parientes en el aparato público, imponiendo una práctica que inspira el modo de hacer política de destacados actores políticos.

Corrupción planeada

El secuestro de los colectivos partidistas se concreta con la asignación de dinero público a los partidos pactada en le reforma de 1996-97, con lo que la lucha interna de cada partido adquiere el incentivo perverso del botín disponible, trasladando al interior los vicios en la administración pública que tanto condenan los discursos partidistas.

La legalidad interna de los partidos anula la voluntad de sus bases, instancias y procedimientos estatutarios haciendo de las imposiciones caciquiles el método principal, José Antonio Meade no tuvo la necesidad de afiliarse al PRI para ser su candidato, Labastida Ochoa se entera que está borrado del padrón. El caos generalizado reflejado en los padrones de los partidos es el retrato hablado más completo de la realidad institucional de una herramienta clave de la democracia mexicana.

Si la ilegalidad es realidad generalizada es porque hay impunidad en alto grado, los partidos políticos no serán instrumentos eficaces para el restablecimiento del estado de derecho mientras no se conviertan en educadores de ciudadanos respetuosos de las normas que regulan la conducta en sociedad y por el contrario, sean testigos de la impunidad con la que se puede atropellar los derechos estatutarios de los militantes e imponer caciquilmente candidatos y dirigentes.

Cambios necesarios

El Presidente de la Republica anticipa la intención de una reforma electoral que entiendo urgente que corre el riesgo de ser una más de las reformas que vendrá “de arriba” y omisa sobre la vida interior de los partidos, en mi opinión, es hora de concebir lo interno y lo externo como partes de una misma realidad y ya no dejar “a la buena de Dios” lo que suceda al interior de cada instituto político, para ello, considero urgente legislar para crear delitos electorales que castiguen penalmente a los que desde los órganos electorales constitucionales y desde las instancias estatutarias partidistas violen los derechos de militantes
Para que funcione la vigilancia de las finanzas partidistas, que lo haga la Auditoría Superior de la Federación, que los responsables sean multados o encarcelados según el caso, que ya no se diluya la responsabilidad en inmorales chantajes y componendas como sucede con los desafueros.

El estado de derecho debe ser realidad en los partidos políticos.

Nos encontremos el jueves en El Recreo @[email protected]@gmail.com

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