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Reelegibles sin sustancia

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Algo no checa cuando los candidatos a reelegirse hacen campaña como si por primera vez fueran a ocupar el cargo público, un candidato legislador o presidente municipal que busca la reelección consecutiva tiene en sus logros el argumento estelar, en el caso de legisladores, sus productos legislativos culminados y las tareas cumplidas en comisiones debieran conformar el núcleo duro de razones convincentes para otorgar el voto, prometer y prometer le queda a los “primerizos”. Ahora que se puede rastrear campañas en todo el territorio nacional y cuando un porcentaje elevado de candidatos van en pos de la reelección consecutiva, podemos advertir el miedo a exponer méritos puntuales y ser evidenciados por quienes “tienen otros datos”, otro dato que resalta es que las acusaciones que reciben los candidatos a la reelección consecutiva tienden a ser más o menos las mismas en todo el territorio nacional, si se trata de candidatos a diputados la frase que le endilgan los adversarios es la de “jamás regresó”, siendo mejor surtido el arsenal de descalificaciones contra los que aspiran a repetir en ayuntamientos.

La clase política se uniformó cuando supuestamente triunfó la pluralidad. El acceso compartido a posiciones de poder no gestó modelos de ejercicio político distintos entre sí. El nepotismo, uso de recursos públicos para fines electorales, corrupción de la prensa con fines de promoción personal a cargo de los impuestos, coacción de los empleados públicos a favor de la opción electoral del “jefe” y el goce de ilegítimos privilegios han seducido a priistas, panistas y perredistas al grado que se perdió la capacidad ciudadana de diferenciarlos y dar certificado de verdad a la mentira de que “todos los políticos son iguales” que tanto bloquea la participación ciudadana.

Morena accede al ejercicio público cargando con un porcentaje indeterminado de esos “políticos tradicionales” que en vez de regenerarse se expandieron y se hicieron del control partidista con Mario Delgado, postulando a quienes encarnaban la oposición a los valores de la Cuarta Transformación, lo que significa que se pospone para mejor ocasión la jubilación de una clase política incubada en la descomposición del sistema político, situación que no significa la derrota de tan anhelado cambio sino el traslado de la energía ciudadana más allá del ámbito partidista.

DISTINTO MOLDE

En el actual proceso mexicano, el Presidente López Obrador tiene el propósito de  hacer entendible para todos un modelo distinto de practicar la política, conformado por un conjunto de prácticas distintas a las del pasado  y que  los mexicanos debemos interiorizar y exigirlas de aquí en adelante. Sobresalen el ejercicio austero del cargo, el desplazamiento permanente por el territorio gobernado, la ventilación pública de los asuntos públicos, la relación sin soborno con los medios de comunicación, derecho de réplica en vez del recurso de la represalia, respeto invariable al ejercicio pleno de las libertades y aceptación democrática de los límites impuestos por la legalidad. Estos elementos de conducta política no son propios de alguna ideología en especial, los puede poner en práctica un político neoliberal o un populista, un tecnócrata o un marxista.

Lo que si no pueden compartir las ideologías diferentes son programas y  modos de llevarlos a la realidad, en las sociedades, sobre todo en las de agudos contrastes, las orientaciones del presupuesto y la política económica favorecen o desfavorecen a sectores sociales, son de corto o de largo plazo, son armónicas o incompatibles con intereses foráneos, esas si se cuecen aparte.

 

Las reglas y las burocracias electorales no nos salvan de candidatos documentadamente ineptos y deshonestos, el reciclamiento de los exponentes del viejo régimen político será la nota de las inminentes elecciones, lo que no impide que seamos optimistas gracias a que avanza gradualmente un nuevo entorno jurídico y político determinado por el agotamiento irreversible de un modelo económico combinado por una conciencia colectiva crítica en niveles sin precedente.

EL CAMBIO AVANZA

 

El prócer de la revolución cultural China dijo que no importa el color del gato, lo que importa es que atrape a los ratones.

La cohesión ciudadana, activa e informada es la respuesta a la tendencia a repetir inercias corruptas y corruptoras de los que ocupan cargos públicos, la privatización de los partidos por sus respectivos caciques tiene que sucumbir ante la acción ciudadana más allá delo electoral para que la decencia en la vida pública deje de ser opcional y se vuelva obligatoria.

La clave de cambio es la conciencia, cuando se instala un proyecto de nación en la mente colectiva nadie lo para.

El reemplazo de la clase política tradicional va en curso, dicho reemplazo no es generacional ni partidista, corre por cuenta de una ciudadanía que ya entendió que los corruptos duran hasta que los honestos quieren.

 

Nos encontramos el lunes en Recreo

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