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27 de enero

27 de enero

¿Por qué la debilidad?

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

El gobierno de Zacatecas se mostró sin propuesta de obras de infraestructura durante la visita del Presidente López Obrador. Además de las que corresponderían al actual mandato tampoco definió lo que hará respecto a la presa “Milpillas” y el “Platabús”, que ya consumieron recursos públicos y que fueron concebidos por anteriores administraciones. ¿Dichas obras serán desechadas? De ser así, ¿el gobierno tiene una alternativa para la problemática que cada obra atendería? Al parecer en el caso de Milpillas podemos deducir que el gobernador está convencido de que la perforación de pozos es mejor solución a partir de que los acuíferos subterráneos están recargados según lo expresó durante la visita, sin embargo no hay una definición al respecto, tampoco se conoce de esfuerzo alguno de promover diálogo con quienes se oponen por diversas razones a la construcción de una presa que almacenaría agua para ser trasladada a la zona central del estado.

El proyecto de movilidad urbana conocido como Platabús (antes Metrobús), ya recibió dinero a dos incipientes terminales, una en Ciudad Administrativa y otra en colonia Osiris, al igual que en la presa, este proyecto tiene una activa oposición en el gremio del transporte ¿Se dejará por la paz esta intención?

¿Lo invertido en ambos casos es dinero tirado a la basura? ¿No hay elementos para investigar la aplicación de recursos en ambas intentonas?

El deber de informar ha sido remplazado por el gusto de anunciar de la clase gobernante vigente en lo que va del Siglo en nuestro estado, de ese modo se despilfarra dinero público en los medios de comunicación que bien pudieran emplearse en campañas educativas y orientadoras para desterrar adicciones, violencia doméstica, discriminación, machismo y demás males contemporáneos, pero el principal daño que ocasiona el anunciar intenciones en vez de informar hechos es la manipulación de expectativas a favor de la espera paciente de lo que no llega o se tarda más de lo debido.

Si es usual referirse a la lentitud burocrática como elefante reumático, en el caso de Zacatecas tenemos un elefante paralítico, la gestión pública es en cámara lenta.

Pérdida de rumbo

Hemos sido inducidos a sobrevalorar el papel del dinero en la calidad gobernante en menosprecio de cualidades como la iniciativa propia, la disciplina, la creatividad, la aptitud organizativa, el liderazgo movilizador en pos del objetivo, la autoridad moral como requisito de acompañamiento. Lo peor de todo es que la sobrevaloración del papel del dinero es la excusa para justificar lo que no se hace o se hace mal.
¿Qué explica la creciente debilidad de la gestión pública local?

El desempeño individual en la tarea pública es determinado por el contexto que lo rodea, conformado por la calidad del mando supremo, las leyes y reglas operativas, el nivel de coordinación alcanzable y la observancia puntual al esquema que distribuye facultades y deberes entre instancias, que establece jerarquías y sanciona la transgresión, los Zacatecanos vivimos la degradación del contexto del desempeño individual que se traduce en el constante deterioro institucional, si el gobernador Monreal no visualiza eso, su gobierno será una etapa más de atraso para los zacatecanos.

A lo primero que está obligado el gobernante que se proponga revertir el deterioro institucional es a no pasarse de la raya, que abandone la mediocre obsesión de ponerles a los ejidatarios a su comisariado, a los órganos empresariales a sus líderes, a los partidos a sus dirigentes, el campo de su autoridad legal es muy amplio y absorbente, y así como no tiene derecho a ser un político invasivo en perjuicio de esferas que la ley no coloca bajo su jerarquía, tampoco debe concederles el derecho de mandar en su campo legal y legítimo.

El reparto del gabinete entre su hermano senador y dos funcionarias federales introduce disfuncionalidades, debilita unidad de mando y ocasiona crisis, El gobernador no se fortalece con la percepción reflejada en los medios de comunicación y omnipresente en la conversación pública, que hace preguntarse ante cada nombramiento quién de los tres impuso al designado.

Está a tiempo

Respetar jerarquías y competencias es un principio básico en la actividad empresarial, su violación desemboca en pérdidas y fracasos. Con los gobiernos es igual, con la diferencia de que los platos rotos no los pagan los inversionistas sino los pueblos.

Hace semanas, el fiscal general del Estado designó al periodista Juan Gómez Hernández como responsable de prensa, al gobernador no le gustó dicho nombramiento e inmediatamente se lo hizo saber al fiscal e inmediatamente fue removido el designado.

Este episodio nos permite entender la razón del raquitismo crónico de nuestras instituciones locales .
La institucionalidad es traje que en el pasado les ha quedado grande, ojalá a David Monreal no le suceda.

Nos encontramos el jueves en Recreo

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