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Horizonte de cambios

Horizonte de cambios

J. Luis Medina Lizalde

   |  2 noviembre, 2020

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

El INE habrá de decidir el próximo viernes si los partidos tendrán que postular mujeres en 8 de los 15 estados de la República que renovarán Ejecutivo local, el ya inminente 2021. Tan disposición producirá terremotos políticos en cada partido; a pesar de la mayor participación femenina en asuntos públicos, todavía prevalece el género masculino en las filas de aspirantes de cualquier instituto. Lo primero que viene a la cabeza es la propensión cupular a cumplir la equidad de género asignando candidaturas femeniles en donde los partidos no tienen expectativas ganadoras, o en los espacios con menos significación electoral, económica y política.

Son muchos los esquemas que se derrumban, el proceso electoral en los Estados Unidos, que culmina mañana, lo refleja con los aproximados 100 millones de votos adelantados por correo, el acarreo de votantes o asistentes a actos masivos para lucir musculatura política al exclusivo alcance de candidatos ampliamente financiados es tradición agónica, y seguramente, proscrita en tiempos de Pandemia. La dádiva pierde capacidad de ganar votos, los que la reciben saben que los programas sociales de cualquiera de los tres niveles de gobierno son derechos y no gestos de generosidad, y que los que los utilizan con fines electorales son delincuentes en riesgo de caer. Los medios de comunicación tradicionales, con las consabidas excepciones, son percibidos atados a intereses por razones monetarias, el chayote convirtió en la explicación socorrida que le quita capacidad de persuasión al mensaje convenido, las redes democratizan la tribuna de las ideas con el único requisito de tenerlas.

La evolución administrativa de la gestión pública complica cumplir compromisos electorales de contratos de obras y proveeduría, los líderes formales y no reales sindicales, de organismos privados, los que ejercen funciones de autoridad en instituciones educativas y demás habituados a hablar a nombre de los que suponen controlar, ya son, para efectos electorales, generales sin soldados, aunque aún apantallen con sus uniformes. Hoy el voto es más secreto, individual y libre que en cualquier etapa anterior en la vida de México, la República del “dedazo”, del” tapado” y la “cargada” se evaporan, aunque no a similar velocidad, pues en el territorio nacional resisten las clases políticas locales otrora dominantes absolutas, aferradas a prácticas de manipulación y corrupción, ya desenmascaradas ante el nuevo ciudadano, ese que se informa y reflexiona lejos de mítines y asambleas, y que le pone distancia a los sembradores de promesas y portadores de amagos “si no jalan”.

Lo que falta

Existen sólidas razones para el optimismo democrático, la clase política asociada a la corrupción y la ineficacia está siendo desplazada, aunque el proceso de extinción durará tiempo, aunque hay un obstáculo que una vez removido, permitirá acelerar la regeneración de la vida pública. Los órganos de estado, responsables de garantizar que los que cumplan responsabilidades públicas por designación o voto popular y que no estén bajo fundada sospecha de ineficiencia o deshonestidad en responsabilidades anteriores, cuando su desempeño motiva recursos ante instancias jurisdiccionales y administrativas, a ese respecto, la situación es contradictoria. En México existen muchas reputaciones arruinadas por tribunales mediáticos que propalan versiones no sustentadas en la realidad, y muchos que han delinquido desde la función pública lo siguen haciendo debido a fallas de diseño de las instituciones o a negligencias inerciales o intencionadas.

La búsqueda de fuero es móvil y oculto, pero frecuente, es larga la lista de quienes habiendo sido presidentes municipales “mano larga” acceden al fuero como legisladores ganando tiempo decisivo para obtener impunidad. Soy un convencido de que la eliminación del fuero sería un mecanismo eficaz para liberar a ciudadanos de votar por ladrones que disponen de “apoyadores” que los envuelven con piel de oveja.

Otra fuente de impunidad muy efectiva es la prescripción, se deja pasar el tiempo y luego que opera este principio, el político lo vende como evidencia de inocencia, no de que dejaron transcurrir el plazo legal para fincar responsabilidades.

Los mexicanos estamos rediseñando las instituciones y como no se pueden hacer todos los cambios al mismo tiempo, corresponde al poder político, siempre en consonancia con el sentir mayoritario; jerarquizar las reformas, valorar los contextos, medir las correlaciones de fuerzas entre intereses afectados y el interés general; además, los cambios tienen que abarcar al conjunto de instituciones, los tres poderes, estados y municipios, el proceso forja mejores político de los que hundieron a México en la desigualdad y corrupción.

Hagan su trabajo a tiempo

Corremos el riesgo de votar por políticos con expediente abiertos en alguna de la Secretaría Federal de la Función Pública, Fiscalía General de la República, Auditoría Superior de la Federación o en sus respectivas equivalencias en estados. ¿Será posible?

Nos encontramos el jueves en El Recreo.

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