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Historias mal contadas

Historias mal contadas

J. Luis Medina Lizalde

   |  8 febrero, 2021

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

En el año que se renovarán gobiernos, llegó la hora de repasar las historias mal contadas. Los problemas de los pueblos no encuentran tratamiento real; si no son los mismos pueblos los que estén debidamente informados, se vuelcan en la búsqueda de salidas. La disputa de las narrativas respecto a un asunto público es fundamental.

Una de las “herencias” que pasan de gobierno a gobierno en el estado de Zacatecas es la del Issstezac, la “papa caliente” de la que guarda silencio la mayoría de los pretensos candidatos a los diversos cargos locales de elección popular, por lo tanto, no se vislumbra el posible tratamiento a una “quiebra técnica” del fondo de pensiones para el organismo por el orden de 44 mil millones de pesos. Pretender -como lo hizo el secretario de la sección 58 del SNTE- desviar la responsabilidad al Gobierno Federal mediante la “solicitud de intervención”, es mantenerse en la evasión de la responsabilidad propia, tal cual ha sido la tónica del gobernador Tello y la clase gobernante local.

El colapso del fondo financiero involucra a 24 mil empleados de municipios y dependencias del gobierno del estado, un rescate de esa magnitud no tiene posibilidades inmediatas y no se advierte siquiera un esfuerzo consistente para que el problema no continúe agravándose. Los contingentes de pensionados que se han movilizado en demanda de pago de la segunda parte de su aguinaldo no encuentran quién dé la cara al desastre y contra ellos se endereza una narrativa en donde las víctimas son culpables, una situación que se hizo costumbre en cada ocasión en que el gobierno fue rebasado.

A estas alturas, nadie desconoce que los gobiernos estatal y municipales han sido pésimos patrones. Durante muchos años reportaron con menor salario a sus trabajadores, ocasionando un grave perjuicio a la hora de su retiro. Es muy conocida la historia de que el impuesto para la UAZ se cobra religiosamente desde su creación en 1968, pero que el gobierno simplemente se lo ha embolsado la mayor parte de los años. ¿Es difícil deducir el daño a las finanzas del Issstezac generado por el frecuente incumplimiento en que incurren las instancias obligadas a aportar las cuotas correspondientes? Basta con repasar los adeudos históricos al IMSS, la CFE y al SAT para tomar conciencia de cómo se las gastan los que gastan los impuestos.

Opacidad histórica

Si la memoria no me falla, en el Censo de Población del 2010 más de la mitad de los 58 municipios zacatecanos registraban un descenso de número de habitantes, situación que 10 años después establece un modesto crecimiento global de la población del estado, pues 18 municipios tienen en 2020 menos habitantes que en 201. Dicha situación no ha evitado que los empleados públicos estatales y municipales sean mucho más numerosos que cuando teníamos menos habitantes, hecho que da cuenta de la irresponsabilidad crónica que en cada ciclo electoral recluta futuros empleados públicos, aunque no se necesiten y aunque solamente cobren, saturando las nóminas municipales y estatales, incluidas la del Issstezac.

Durante su existencia, en distintos momentos, el organismo referido ha tendido redes de farmacias en el estado, tiendas de muebles y enseres domésticos, centros vacacionales, casas y edificios, canchas deportivas, entre otros bienes; los ingresos por esos conceptos se mantienen en la también histórica opacidad, el gobernante en turno hace y deshace con la complicidad, ignoramos si gratuita, de la mayoría de los representantes sindicales.

Los actuales mandos usan de excusa las elevadas pensiones de unos cuantos para trasladar la culpa a las víctimas; ¿son pensiones que violan alguna ley? De ser así hay manera de poner remedio, como también lo hay si el mal se origina en una ley inadecuada.

La narrativa oficial sobre la quiebra técnica del fondo de pensiones apunta a la impunidad de todo lo aun legalmente castigable, y como algo se tiene que hacer, quienes van a pagar los platos rotos serán los trabajadores, salvo que se imponga la consciencia de que toda concesión a la corrupción es, a estas alturas, suicidio colectivo.

El Isstezac no es la enfermedad, es apenas el síntoma

Cuando entra en funciones un equipo de gobierno accede a información pública vedada al común de los mortales; en Zacatecas, en vez de cumplir la obligación de informar, tales equipos usan para su provecho lo que encuentran y si acaso lo esparcen en charlas de sobre-mesa o filtraciones con segundas intenciones, todo eso nos mantiene como entidad sub-administrada, con hoyos tapando hoyos, usando a la federación como taparrabo.

Otras entidades federativas ya enfrentan a sus corruptos, en Zacatecas todavía no empezamos a distinguir las causas de los efectos.

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