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20 de septiembre

20 de septiembre

Fortalecerse con legitimidad

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Zacatecas necesita un gobierno legal y legítimamente fuerte, la delincuencia organizada conserva la iniciativa desde hace 14 años cuando inició el baño de sangre, con epicentros itinerantes en al vasto territorio y con lapsos de descenso originados en acuerdos entre grupos o en la victoria de una parte sobre otra. Restablecer la tranquilidad social requiere de plan, participación social y respaldo político de la pluralidad vigente, no confundiendo la sana crítica con la labor de demolición del adversario ni capitalizando facciosamente las debilidades del gobierno en turno.

El primero que debe tomar consciencia de la necesidad de un gobierno fuerte es David Monreal, en ese sentido, sus acciones y la integración del gabinete serán valoradas por muchos como indicativos de si hay o no hay “poder tras el trono”. Como bien lo demuestra la historia, nadie es gobernante fuerte si permite la impresión de ser interpósita persona de otra que, en realidad o figuradamente toma las decisiones.

Un gobernante fuerte no se salva de altibajos, pero si tiene claridad de metas y de métodos, sabrá atenerse al balance definitivo que nunca es simultáneo al ejercicio del gobierno, lo que si se debe evitar es el despilfarro del capital político gastando pólvora en infiernitos al rebasar el ámbito de sus atribuciones en aras de intereses que no son los de su gobierno y por ende, tampoco los del pueblo, sirva de ejemplo la presunta designación de Omar Carrera Pérez, sobrino político de su hermano Ricardo, como enlace ante Morena Zacatecas, a quién se le pretendería ceder una oficina como tal en la sede del instituto político en el estado según lo hiciera público el Presidente de su Consejo Estatal, Gilberto Del Real.

Un disparate de tal magnitud en nada contribuye y si dificulta la construcción de fortaleza de quien desde la semana entrante asume la Primera Magistratura.

Mújica, ejemplar

Todo político tiene “voceros informales” que lo son no porque lo sean realmente sino porque la gente los asocia por ser familiares, amigos o pasajeros del barco del que el político es el timonel, los políticos suelen tomar las providencias haciéndolos conscientes de su potencial de salpicar y a veces hasta de “montar en puerca pinta” al gobernante, David Monreal, como sus antecesores, también cuenta con los suyos, varios de los cuales integran la nueva legislatura, algunos de los que han hecho trascender que se les solicita una parte de su dieta (moches) con nebulosos fines, como se sabe, es una de las prácticas corruptas enquistadas en el servicio público dónde hay que pagar a quien se atribuye haber dado la chamba o candidatura victoriosa, atajar esas prácticas y esos rumores es en interés del gobernador entrante para que sus señalamientos y denuncias respecto a lo que reciba de su antecesor, tenga la credibilidad que fortalezca no solo la denuncia mediática sino la judicial de ser el caso.

El fortalecimiento de un gobernador no se traduce en debilidad de sus opositores como algunos suponen, un gobernante fuerte puede entregar el gobierno a la oposición sin demérito de su obra (José Mújica en Uruguay), el gobernante fuerte lo es porque gobierna para todos, convence con el ejemplo y no ejerce atribuciones que la ley no le otorga, si la oposición no se queda en el eterno señalamiento de fallas sino que construye una alternativa  capaz de persuadir a la mayoría ciudadana, la fortaleza es de toda la sociedad, la clase política practica el arte de acordar como vivir el desacuerdo y como transitar con honor la coincidencia, distinguiendo la legítima agenda de controversias partidistas de los asuntos de estado, esos que solo se atienden con éxito cerrando filas.

No conozco gobernante más fallido que el que confunde controlar con gobernar, que no sabe tratar con actores que piensan con cabeza propia y dicen con toda honorabilidad lo que comparten y lo que no, este tipo de gobernantes son manipulables mediante la adulación, integran a los que ofrecen incondicionalidad y desplazan a quienes le darían calidad a su gobierno con aptitud, actitud y disciplina.

Modelo en extinción

Termina la era del político controlador. La irreversible libertad de expresión, la reforma laboral que empodera a los sindicalizados y el desplazamiento de intermediación entre el gobierno y grupos sociales hace que los que viven de poner al servicio del gobernante o patrón sus respectivos controlados sean especie en extinción, algunos de los líderes que protagonizaron exitosamente el rechazo a la reforma de Issstezac, en otros tiempos se hubieran sometido a la consigna del gobernador entrante en vez de echarse malas con él, solo que ya no se puede sin que los representados los pongan en su lugar

Lo inteligente es convencer, no atropellar

Nos encontramos el lunes en Recreo

[email protected] | @luismedinalizalde

 

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