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Fiscalía a prueba

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

El gobernador de Zacatecas Alejandro Tello contesto la denuncia de participación ilegal en el proceso electoral con otra denuncia contra los denunciantes, lo mismo hizo el presidente municipal de Guadalupe Zacatecas, César González, contra quienes lo acusaron de lo mismo.

Es significativo que quienes ejercen poder público opten por defenderse como ciudadanos ante ciudadanos y no por utilizar, aunque sea en apariencias, los resortes del cargo para ajustar cuentas como ha sido la tradición.

Ya es suficiente que se pueda participar en elecciones con cuentas pendientes con auditorías y jueces para que todavía impere la impunidad en delitos electorales de los que piensan que en las elecciones, como en la guerra y en el amor, todo se vale.

En el actual proceso electoral la atención pública se orienta a detectar la desviación de recursos públicos hacia campañas electorales y las distintas formas de presión ilegal sobre ciudadanos para que respalden o no apoyen a determinada opción política. Pretender que la atención se concentre en las propuestas es pedir imposibles, la pobreza intelectual de las campañas es de miedo, son excepciones los que muestran conocimiento elemental de la función pública que buscan por medio del voto. En Zacatecas hay cientos de campañas, cada una según sus circunstancias, sin mando cohesionador, sin ideas básicas comunes, los “coordinadores” de esta ocasión lucen irrelevantes, los intelectuales de cada alternativa nada pueden hacer ante la consagración de lo hueco y lo circense.

No es poca cosa si la ciudadanía obtiene la satisfacción de que ésta vez sí reciben castigo legal los que cometen delitos electorales a la vista de todos, de las Fiscalía Especializada en Delitos Electorales depende que las reformas que endurecen las penas para quienes coaccionan y compran votos no quede en populismo punitivo sin impacto en la realidad, de hacerlo, los mexicanos estaríamos consolidando la evolución democrática en la que varias generaciones se han empeñado y las elecciones del futuro transcurrirían en un marco aceptable de legalidad, aunque para eso será indispensable reformas a fondo los órganos electorales y la vida partidaria.

 ¿Miedo a estas alturas?

Es un engaño suponer que el día de las elecciones es cuando los fraudes se hacen posibles, los mexicanos somos defraudados electoralmente desde que en los partidos políticos se imponen candidatos pisoteando las normas internas validadas por los órganos electorales.

Si la fiscalía es eficaz podrá disipar la atmósfera de intimidación que inhibe a muchos a ejercer sus derechos políticos por debajo del agua como efecto de la coacción con los contratos, con las auditorías y con los empleos, siendo particularmente grave la atmósfera intimidatoria que respiran  empleados públicos con jefes inmiscuidos en proceso electorales que consideran a sus subordinados como capital político personal en nombre del cual aspiran a negociar sus “servicios” en campaña si es que ellos mismos no son candidatos, pero el mejor servicio que la fiscalía puede brindar al pueblo de Zacatecas es el de poner fin al predominio de una clase gobernante multicolor que ha instalado en el atraso en todos los renglones al estado.

Las acusaciones de índole electoral formalizadas ante autoridades competentes  son solo una parte de las que por diversos medios se difunden en Zacatecas, como en el país; hay tantas fotos, testimonios, audios y videos al respecto, que se notará el auténtico compromiso con la legalidad de la Fiscalía especializada en Delitos Electorales, siendo a estas alturas la única instancia a la que le falta demostrar en este proceso electoral  de qué está hecha.  Ya sabemos qué esperar y que no esperar del INE y del IIEZ, del TRIJEZ y del TRIFE y de los partidos políticos en la contienda, componentes todo del aparato electoral del estado mexicano ¿La fiscalía obedecerá consignas, actuará solo lo burocráticamente obligado o tomará conciencia de su responsabilidad para desterrar los vicios que empañan la democracia mexicana?

La cárcel como escarmiento

Cuando la fiscalía ponga punto final a nuestra larga historia de compra y coacción de votantes y cuando los caciques dejen de imponer cómplices e incondicionales, el electorado zacatecano podrá evaluar propuestas, preparación y trayectorias en vez de tener que elegir entre bailadores y payasos.

Es mi convicción que el único órgano de estado en el proceso electoral que está a tiempo de no defraudar como ya lo hicieron los otros órganos, es la Fiscalía especializada en delitos electorales

En Zacatecas, somos testigos de la intervención ilegal en las elecciones desde estructuras públicas, municipales, estatales y federales, así como de sindicatos obreros y patronales.

Si la fiscalía no hace su labor nos quedaremos con el mal sabor de boca de otras veces.

En este proceso, cada delincuente electoral en prisión será victoria popular.

La fiscalía tiene la palabra.

Nos vemos el jueves en El Recreo.

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