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17 de octubre

17 de octubre

Federalismo y corrupción local

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Los candidatos a gobernar los estados han omitido ocuparse de la relación deseable entre el Estado y la Federación cuando la clase política gobernante mantiene posturas tan encontradas al respecto, que una parte de gobernadores procedentes de partidos opositores integra un “bloque federalista” de 10 miembros en contraparte a 22 mandatarios estatales de los cuales 16 proceden de esos mismos partidos más los 6 pertenecientes a la coalición que llevó a la victoria al presidente López Obrador.

En el caso de Zacatecas, David Monreal continúa la vieja tradición priísta de presentar como su fortaleza una supuesta o real relación personal con el presidente y Claudia Anaya retoma la propuesta de crear el Seguro Popular local como lo anunciaron sin hacerlo, algunos gobernantes del citado bloque opositor, es a lo que ambos han llegado en ese tema.

La controversia en torno al gobernador de Tamaulipas pone de manifiesto la urgencia de actualizar nuestro federalismo ¿Puede el fuero local proteger a quien es acusado de delitos federales? ¿El artículo 111 establece dos juicios de procedencia para gobernadores en funciones?, la respuesta a estas interrogantes decidirá el ritmo de la estrategia contra la corrupción pública, pues es bien sabido que los gobernantes en los estados mantienen sin autonomía real a sus respectivas legislaturas y fácilmente pueden ser instrumentadas contra el gobierno federal si así conviene a los intereses.

A lo mejor la conciencia de esa realidad hizo posible que nunca se aplicara la ley a gobernadores notoriamente funcionales a las redes del narcotráfico u ostensiblemente corruptos, el grado de éxito de gobernantes estatales notoriamente corruptos se finca el control de sus respectivas legislaturas, medios de prensa y opositores, pues es bien conocida la tradición incubada por el priismo a lo largo de su historia, de cooptar con disimulo dirigentes opositores de movimientos y partidos.

Hay un panorama desigual en las 32 entidades de la Federación mexicana. En algunos estados sigue el hábito de mantener la secrecía de la corrupción de las situaciones que solo los gobiernos pueden documentar, en otros, en vez del encubrimiento, se procura ventilar la parte podrida de lo heredado con el consecuente fincamiento de responsabilidades, son varios los exgobernadores que han ido a prisión gracias a que sus sucesores no guardaron el silencio encubridor, pero son los menos todavía.

Hoy por ti, mañana por mí

En Zacatecas, la corrupción pública ampliamente conocida resulta impune, la corrupción oculta no se diga. Lo que gasta Zacatecas es mayoritariamente de origen federal, procede del universo administrativo mejor fiscalizado comparado con la frágil institucionalidad local de control y vigilancia, en eso reside la esperanza de que el pueblo de Zacatecas tenga en el gobierno federal un eficaz aliado para erradicar la corrupción pública local, que ha producido una camada de nuevos ricos que transfieren lo adquirido a otras entidades o al extranjero y cuyos apellidos envían a los de rancio abolengo al baúl de los recuerdos.

Estamos fritos si los puestos de decisión que se renovarán en estas elecciones son ocupados por “nadadores de muertito” que prefieren encubrir que denunciar, a lo mejor animados por aquello de “hoy por ti mañana por mí”.

Estamos a merced de lo que el combate a la corrupción del gobierno federal pueda hacer por los zacatecanos, mientras no instalemos en el gobierno la mentalidad de ir al encuentro de los problemas y no evadirlos con la voluntad suficiente para enfrentar tormentas mediáticas y embestidas políticas de los corruptos intereses creados.

Al igual que los corruptos de dimensión nacional, los locales no están mancos y conservarán influencia en una porción de las instituciones locales.

Cierto que el camino implica riesgos, pero ningún gobierno que “se haga pato” ante el cúmulo de anomalías que asfixian la vida pública hará algo más que seguir la inercia que nos mantiene envidiando a los estados vecinos.

La campaña era la oportunidad de rechazar la relación con la Federación semejante a la de hijos adolescentes con su papá, la gestión descansa en la capacidad de concebir ideas que se conviertan en proyectos socialmente apoyados y técnicamente avalados y cuentas claras, muy claras.

El pueblerino discurso de “mi amigo el presidente” que tanto vendió Miguel Alonso respecto a Peña Nieto no puede sustentar la relación con la administración federal del próximo gobierno local.

Ser o no ser

Los zacatecanos llegamos a la recta final con la moneda en el aire, según Massive Caller, la intención del voto conocida ayer domingo le adjudica a Claudia Anaya el 40.1% contra el 38.6% de David Monreal.

Pronto saldremos de dudas, aunque ya existe una certeza: Si quien gane pacta para llegar o para gobernar con las redes de corrupción existentes, agravará todas nuestras crisis.

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