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16 de enero

16 de enero

Daño por omisión

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

Combatir la omisión del deber es indispensable para evitar que las redes de corrupción pública renazcan incesantemente. El anuncio de la Secretaría de la Función Pública de proceder contra quienes omitieron pasos conclusivos en 10 expedientes genera esperanza de que se inicie la pospuesta erradicación de lo podrido en el gobierno del estado y sus municipios y no estemos ante una más de las acostumbradas llamaradas de petate.

Lo que lamento es el histrionismo político con el que solicitan la medida cautelar de separar del cargo actual a dos exfuncionarias de esa misma dependencia sin que se encuentren en los supuestos previstos en la ley (Artículo 123 de la Ley de responsabilidades administrativas), debieran haber aprendido del ridículo de cocodrilo “extraviado” y de las obras de arte “sustraídas” durante el proceso de entrega- recepción para cultivar una comunicación seria e institucional. La petición de separarlas del cargo, desde mi punto de vista, vulneró la presunción de inocencia de las implicadas, no obstante, es altamente positivo que los esfuerzos contra la corrupción pongan énfasis en la conducta omisa .

Si esa misma política se aplica a los procesos de corrupción en el poder legislativo local que han trascendido, la erradicación de la omisión significa abordar el análisis de la “estafa legislativa” y el desacato en que la pasada legislatura y la actual han incurrido al no contar con órgano de control interno, en ambos temas, la lista de omisos es crecida.

¿Qué hacen los contralores municipales para evitar la corrupción en los ayuntamientos? ¿Por qué sus omisiones no son revisadas con la misma lupa que se usa para las acciones consentidas por la burocracia fiscalizadora?

Así como el crimen organizado impone la ley de “plata o plomo”, en la burocracia se impone la ley de “obedeces o te corro” para lograr silencios, ocultamientos y mentiras que alguien con poder exige de subordinados legales o políticos ¿Cuántos han pagado las culpas de otros con suficiente jerarquía para hacerse obedecer?

Entre abusivos y dejados

A los mexicanos nos atrapó la cultura de la omisión a grado tal que muchos delitos no se denuncian y que muchos no se aclaran por la negativa de testigos a decir lo que vieron, las autoridades tienen que remar contra la desconfianza en las instituciones y el miedo a represalias, la estrategia más en uso para proteger a quién no se atreve a ejercer un derecho a la luz del día es el anonimato, hay voto secreto en urnas de procesos constitucionales o sindicales, se autoriza el anonimato para denunciar hechos de corrupción pública y para solicitar información pública se puede hacer mediante seudónimos, los cuerpos de seguridad ponen al alcance correos electrónicos y números telefónicos para recibir información útil, todos esa inventario de posibilidades debe aprovecharse para fortalecer la lucha contra la impunidad que en todos los órdenes de la vida se enquistó en el país y en cada estado y municipio.

Las leyes promueven que el poder no se concentre en unos cuántos, pero los intereses promueven lo contrario. En Zacatecas el nuevo grupo gobernante hace ostensible su falta de claridad sobre la esfera de atribuciones que corresponde a cada componente de la esfera institucional local.

De ningún modo es legal y legítimos que a los municipios les impongan funcionarios y que a la fiscalía general del estado le prohíban designar a determinado jefe de prensa. En un estado de derecho los derechos y las obligaciones están puntualmente delimitados, también las jurisdicciones y atribuciones, las interrelaciones y las reglas de la colaboración y solución de diferendo. Permitir que todo se concentre en una, dos o tres personas es sabotear la buena marcha de la vida pública, sembrar disfuncionalidades y discordias perfectamente evitables.

La Secretaría ejecutiva del IZEA y la Secretaria del Ayuntamiento de Zacatecas, ambas separadas de cargo por solicitud de la Función Pública, son testigos de la falta de entereza de quienes debieron rechazar la petición por falta de fundamento legal y no participar en la vulneración de la presunción de inocencia que se advierte en los desaseados modos.

Lean a Sor Juana

Extraña mucho que los actores políticos que siempre se montan en el tema de moda, guarden silencio en el aquí y ahora de Zacatecas, la estafa legislativa no les merece fijar postura, ni el reiterado desacato de la legislatura, ni el intento por volver al gasto clientelar de “herramientas legislativas”, ni el alza de impuestos etcétera, prefieren fijar postura en torno a lugares comunes de índole nacional lo suficientemente lejanos como para no quemarse.

Su actitud se corresponde con la actitud omisa de titulares de autonomías, ficticias a la hora de la verdad.

Confunden colaborar con empinarse.

Nomás detienen la vaca.

Nos encontramos el jueves en Recreo.

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