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Capital humano desperdiciado

Capital humano desperdiciado

J. Luis Medina Lizalde

   |  21 septiembre, 2020

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

Sucedió a finales de 1976 cuando acudió a una sesión del Consejo Universitario de la UAZ, el entonces secretario de la ANUIES,  el doctor Jaime Castrejón Díez, exasperado decidió abandonar la reunión y quisimos evitarlo varios que permanecíamos cerca de la salida del recinto del Segundo de la Preparatoria Central, al darse cuenta de nuestra intenciones  nos espetó más o menos estas palabras: “ustedes se creen muy radicales,  pero pronto se van a casar, van a comprar su Volkswagen, un crédito de vivienda de interés social y se les va a quitar lo revolucionario”, enseguida  se dirigió resueltamente a la salida, mientras  permanecíamos paralizados por la profecía. Esa beligerancia es cosa del pasado, lo que permite hacer de la institución una formidable palanca de desarrollo hasta ahora subutilizada.

Lamentablemente, los gobernadores no han valorado el enorme capital humano que representa la comunidad universitaria para hacerla participar en el desarrollo de la entidad, después de más de tres décadas de “normalización” de las relaciones institucionales, el gobierno sigue viendo a la institución como carga financiera a pesar de que la universidad es financiada mayoritariamente, desde que nació por el subsidio federal, no obstante su carácter estatal. El discurso de que “es un barril sin fondo” para descalificar sus demandas de subsidio, da cuenta de una visión muy atrasada y aldeana, sin que eso signifique que la UAZ no tenga mucho que corregir.

Lo más valioso que tiene un gobernante lo conforman los gobernados, no el presupuesto, el que tiene plena conciencia de eso hace un recuento de posibilidades a partir del potencial humano con el que puede contar para gobernar, implica capacidad de generar directrices, autoridad moral, habilidades organizativas y eficacia supervisora, de otro modo seguiremos rehenes de la inmovilidad pretendiendo  solucionar todo con dinero,  pues como solía decir el exgobernador Cervantes Corona, ”con dinero cualquier pendejo es político”.

Dinero no habrá

El próximo gobernador del estado y el próximo rector de la UAZ tendrán en común la falta de dinero suficiente para atender sus respectivas responsabilidades, si cada quien enfrenta sus dificultades sin colaboración con el otro, tanto el Gobierno del Estado como la UAZ seguirán desperdiciando en perjuicio del estado, el potencial de contribución para el desarrollo que reside en la colaboración creativa.

La UAZ no ajustará con los recursos que recibirá, necesita fuentes complementarias de ingresos que pueden provenir de su participación organizada como lo hace ya la rama médica que convierte a los que realizan su servicio social y residencia en valioso sostén de la medicina institucional.

Un talón de Aquiles que tiene el Gobierno del Estado reside en la deficiencia en la planeación técnica, hasta ahora encargada a despachos privados cuando no se dispone de técnicos y en ocasiones, aunque se cuente con ellos, muchos proyectos ejecutivos tendrían un costo menor para los contribuyentes y al mismo tiempo se fortalecerían las finanzas universitarias.

Pensemos, por ejemplo, en un programa de abatimiento de rezago en juzgados y agencias de Ministerio Público que incorpore a estudiantes de derecho en pos de capacitación y bajo el esquema de servicio social hasta ahora tan “flexible”, en la integración de equipos bajo la coordinación de cada litigante de la defensoría de oficio, etcétera, sobre todo cuando se abre la enorme ventana del trabajo en evitar la aglomeración en los espacios burocráticos si hay eficiencia organizativa y calidad supervisora, lo mismo se puede emprender para el rescate de archivos históricos y su correspondiente digitalización mediante la inclusión de alumnado y planta docente de Historia, etcétera.

El campo zacatecano sería otro si se beneficiara con todo el potencial de contribución de la Universidad. Lo que es innegable, es que la docencia, extensionismo e investigación científica, son actividades que no hemos aprovechado para servir eficazmente el interés general.

El futuro inmediato nos exige repensar Zacatecas, para eso nuestros gobernadores y rectores deberán no confundir liderar con controlar ni gobernar con administrar ni política con relaciones públicas, como hasta ahora.

Equivocados

Los presupuestos son efecto del desarrollo. Un gobernante que apuesta todo a la disponibilidad de dinero no valora lo que se puede hacer con el respaldo de la gente.

Rectores y gobernadores han desperdiciado el talento humano por un equivocado concepto de lo que es dirigir instituciones.

Superada la histórica confrontación y después de haber desperdiciado décadas de un clima sin hostilidades, es hora de dotar de nuevo contenido a la relación entes UAZ y Gobierno a partir del respeto a la autonomía y al estado de derecho, con imaginación, credibilidad, iniciativa, diálogo constante y firmeza anti-corrupción a prueba de estafas maestras y opacidad.

Eso se hace en muchas partes del mundo.

Es hora de cambiar en serio.

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