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Acuerdo y conflicto

Acuerdo y conflicto

J. Luis Medina Lizalde

   |  10 octubre, 2019

José Luis Medina Lizalde
Acuerdo y conflicto

El acuerdo para levantar el bloqueo a Peñasquito es la repetición de una película muchas veces vista, nada nos blinda del riesgo de que con motivo de incumplimientos de acuerdos, se reanuden hostilidades.

Un cambio de mentalidad en el gobierno es necesario, la banalidad cuando se adorna al concretarse inversiones lo único que refleja es que no se ubica. Al estado deberían llegar más inversiones derivadas de una política de fomento no oneroso, pues hasta ahora ceden terrenos, invierten en infraestructura, se les condona impuestos y se les hace publicidad gratis presentando la contratación de empleados, no porque los necesitan sino como actos de filantropía empresarial, el resultado no puede ser más negativo, muchas empresas pagan bajísimos salarios, despiden a discreción, conculcan el derecho de los trabajadores a sindicalizarse democráticamente y cuando se trata de grandes plantas laborales como la cervecera y las principales minas, contratan personal de otros estados.

Para legitimar las inversiones, el discurso oficial habla de un imaginario derrame de beneficios mediante las proveedurías de insumos locales y contratos de transportistas locales, todo queda en palabrería, en corte de listones y discursos coincidentes entre los gerentes de las empresas inversoras y la provinciana élite política.

Las grandes inversiones no son fruto de voluntades locales, los consorcios tienen buscadores especializados en la búsqueda de oportunidades de inversión, el marco jurídico vigente ofrece vías y garantías.

Inversiones buenas, malas y peores

De lo que sí son responsables los gobernantes locales son de fomentar inversiones socialmente útiles y de no hacerle muchos ojitos a las inversiones depredadoras. Las facilidades y estimulos deben ser socialmente justificados, es de negligencia anti-social ponerse de “pechito” para que se instalen sucursales de grandes cadenas comerciales en municipios en dónde el pequeño comercio saldrá arrasado, si no puede evitar la expansión de los tiburones del comercio porque la ley no lo permite, al menos no les regalen terrenos, les condonen impuestos.

El gobernante no es neutral en todo conflicto social de empresas foráneas con zacatecanos, su lugar es al lado del pueblo que lo eligió pero siempre respetando y haciendo respetar la ley.

El gobierno deja enorme vacío al no ocuparse permanentemente de que la ley y los acuerdos específicos se cumplan, por eso estallan cíclicamente conflictos como Peñasquito, con arreglos para salir del paso, el gobierno no debe estar ausente un milímetro de su territorio ni cinco segundos.

Buenas razones y malas formas

Hay otra cara de la moneda que no debemos pasar por alto, en la historia de los pueblos hay ocasiones en que es moralmente obligado tomar las armas por una causa justa, no es gratuito el enorme reconocimiento a quienes en determinadas condiciones así lo decidieron, como Hidalgo, Tenamaxtle, Morelos y muchos otros, pero un método de lucha se justifica por el contexto histórico concreto, a estas alturas, hay métodos que carecen de justificación, uno de ellos es el bloqueo como método de lucha que paraliza la economía de una región y afecta a miles de asalariados, en ese sentido apoyar una caus no significa apoyar cualquier acto en pro de esa causa, en mi personal apreciación de la situación, es inadmisible que los profesores michoacanos interrumpan la circulación de trenes como forma de presión para que una demanda de ellos sea atendida, es hora de aprender a decir “estoy de acuerdo en tu demanda pero no en las formas en que buscas conseguirla, la sacralización de toda fórmula de lucha es facilona pero no responsable.

En ese sentido, la protesta social debe asimilar que no se puede luchar por reivindicar nuestro derecho afectando el de la otra parte del conflicto y los de terceros.

La protesta debe transcurrir por cauces legales, son los opresores los que ganan cuando se les enfrenta sin la ley en la mano, ignorar eso ayudó a Pinochet y cobró la vida de salvador Allende

El Meollo

Bien que la empresa de la Mina Peñasquito desista de suspender actividades, lo pueden hacer porque el oro no se pudre como los jitomates.

Los empleos se necesitan pero el tema de fondo no está resuelto ni está al alcance del gobierno del estado resolver, la ley minera convierte en convidados de piedra a los estados, es hora de reclamar que con espíritu genuinamente federalista tengamos vela en el entierro, para eso existe el camino de aprovechar la facultad de iniciativa de las legislaturas locales para reformar la Constitucional General de la República y leyes derivadas, cerremos el ciclo de arrodillamiento ante el capital extranjero.

Debo decir que como diputado local propuse una reforma constitucional en pos de jurisdicción concurrente en materia minera, pero ya sabe usted…

Nos encontramos el lunes en El Recreo.

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