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A mitad del río

A mitad del río

J. Luis Medina Lizalde

   |  26 noviembre, 2020

José Luis Medina Lizalde

José Luis Medina Lizalde.

Estamos a la mitad de la tarea en la democratización de México, no podemos permitir que nos pase lo que al nadador exhausto a la mitad del río que se queda sin energía para llegar a la otra orilla; se hunde en la mera mitad de las aguas.

Los testigos protegidos están aportando pelos y señales de la corrupción practicada por una generación de la clase gobernante que no deja títeres con cabeza. Cuando revisamos las historias de vida de los políticos derrumbados, vemos que la pluralidad ideológica está presente. Ramón Sosamontes es un acabado ejemplo de cómo hay quienes alguna vez fueron luchadores idealistas y con el paso del tiempo se enamoraron de un tren de vida que no pudieran financiar más que traicionando todo y a todos, su condición de operador en jefe de la “Estafa Maestra” con Rosario Robles al frente, descubierta por investigaciones y testimonios, describe la trayectoria de alguien que inicia su vida política en el Partido Comunista, para terminarla en manos de la justicia que habrá de ocuparse de su actuación pública.

Los partidos políticos deben ser semilleros de ciudadanos conscientes, responsables e interesados en la política, porque viven interesados en el bienestar de los demás; tal interés los lleva a adoptar plataformas de principios y programas de acción orientadores de su actividad. Para llevarlos a cabo deben escoger a las personas que, en nombre de cada partido, compitan por responsabilidades públicas desde las cuales se pondrán en práctica las líneas de acción que su partido postula y sus compañeros habrán de estar pendientes de la congruencia con la que lo hagan. Si eso sucediera, no estaríamos ante el degradado espectáculo de la corrupción de la clase gobernante.

Ramón Sosamontes y Rosario Robles emanaron de las filas partidistas de la izquierda antes de incorporarse al régimen priísta. El panista Guillermo Padrés emerge del panismo sonorense, Tomás Yarringtón fue connotado priísta desde sus tiempos mozos, su ambición los hizo transitar la vía corta de la gloria al infierno.

Ya hemos recorrido la mitad del trayecto a la democracia, pasaron los tiempos en los que no se podía disentir, criticar y denunciar con libertad frente al poder. Todos hemos accedido al habla cívica, estemos a favor o estemos en contra de quien ejerce el poder; las redes hacen ineficaz el control de la información y de la circulación de opiniones de los medios tradicionales. De algún modo vivimos el aprendizaje masivo de esa libertad, antes muy predicada, pero muy sofocada; sin embargo, falta que los mexicanos recorramos la mitad que falta, que nos deshagamos del actual sistema electoral conservando solo las partes útiles.

La dañina política tradicional

Todos los partidos tienen programas y estatutos, pero es mayoritaria la tendencia a pisotearlos por el peso de intereses particulares de individuos y facciones, tal circunstancia tan generalizada convierte a México en botín de políticos.

Zacatecas viene pagando un elevado costo por la improvisación y el oportunismo, dominantes desde hace buen tiempo. El estado antes de la pandemia permanece estancado en todos los órdenes respecto a entidades que alguna vez marchaban a paso más lento que nosotros, la explicación del atraso es compleja y multifactorial, pero sin duda alguna las viciadas prácticas políticas nos han puesto en malas manos.

Durante muchos años, los mejores ciudadanos le han hecho el feo a la política y razones no les falta, pero el vacío que dejan con su negativa a participar es llenado por lo peorcito. El sistema de partidos permite la compraventa de activos partidistas, las nóminas oficiales están disponibles “para quitarle cuadros al enemigo”, las candidaturas se pactan entre pocos, la traición y el transfuguismo ideológico se disfrazan de realismo y hay quienes hasta los encomian como signo de inteligencia.

Los zacatecanos habremos de renovar dos poderes; el Ejecutivo y el Legislativo, además de 58 ayuntamientos, así como los diputados federales, ¿hay algún modo de aspirar a gobernantes dispuestos a cumplirle a la gente?

Empujemos adelante

Como pocas veces en la historia, hoy el voto local es nacional porque favorecerá u obstaculizará la ‘Cuarta Transformación’. La opción es entre el cambio o el regreso, estamos a la mitad del río, regresarnos nos costaría el mismo esfuerzo que exige llegar a la otra orilla, hundirnos en el sitio en el que nos encontramos es una ominosa posibilidad. Le sucede desde hace tiempo a Perú.

Hay un pragmatismo sano que genera eficacia en la política, pero hay otro venenoso y mortal para los pueblos; es el pragmatismo que sacrifica principios y premia las conductas más innobles de la política, en ese contexto se producen las tensiones en el interior de cada opción política.

Necesitamos políticos post pandemia. Nos encontramos el lunes en El Recreo.

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