

Todos quieren lo mismo: salir con la copa en las manos. | Foto: Cortesía.
Mientras unos entran fuerte al balón, Saúl Monreal decidió hacer algo poco común en la política mexicana: bajarse de la jugada inmediata y apuntar al 2033.
En Zacatecas la política anda con más roce que una final cerrada y esta semana quedó claro que algunos ya juegan al ataque, mientras otros prefieren administrar el reloj pensando en el futuro.
Miguel Varela y Rodrigo Reyes protagonizaron un choque que terminó subiendo más la temperatura política que cualquier clásico de liguilla. El alcalde capitalino lanzó el calificativo de “pepenador político” contra el secretario general de Gobierno, en una disputa que dejó ver que la relación entre ambos grupos ya no está para discursos diplomáticos. Algo parecido a lo que vive el PSG cada temporada: mucho reflector, mucha presión y cualquier error termina convertido en noticia nacional.
Mientras unos entran fuerte al balón, Saúl Monreal decidió hacer algo poco común en la política mexicana: bajarse de la jugada inmediata y apuntar al 2033. Una estrategia que recuerda a esos equipos que prefieren no quemar a sus figuras antes de tiempo. Como el Arsenal, que después de varios años entendió que los proyectos largos también pueden dar resultados si se sabe esperar el momento correcto.
Y hablando de proyectos, Cruz Azul sigue viviendo la fiesta tras conquistar la décima. La Máquina pasó de ser blanco de memes a convertirse en el equipo del momento, demostrando que la paciencia también puede tener recompensa. Algo que seguramente más de un político quisiera copiar, porque en Zacatecas varios llevan años intentando construir una narrativa ganadora sin lograr todavía levantar el trofeo grande.
Quienes sí buscan sumar puntos silenciosamente son Pepe Saldívar y Analí Infante en Guadalupe. Con la entrega de apoyos deportivos, educativos, de salud y vivienda, principalmente para mujeres, mandaron un mensaje de cercanía y trabajo territorial junto al proyecto de Claudia Sheinbaum y David Monreal. Una estrategia muy al estilo Knicks: quizá sin tanto ruido mediático como otros, pero avanzando poco a poco hasta volver a meterse en la conversación importante.
Y justo los Knicks hoy esperan rival soñando con unas finales que hace años parecían lejanas. Porque así funciona también la política: hay momentos donde un proyecto parece perdido y de pronto encuentra ritmo, apoyo y confianza. La diferencia es que en la NBA el marcador sí se define en la cancha… mientras que en Zacatecas todavía faltan varios cuartos por jugar.
Por ahora, entre pleitos políticos, estrategias rumbo al futuro y celebraciones deportivas, queda claro que tanto en la cancha como en la política nadie quiere quedarse fuera de la conversación. Porque al final, todos quieren lo mismo: llegar al último partido… y salir con la copa en las manos.