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El Servicio Sismológico Nacional registró dos sismos durante la madrugada de este domingo en Oaxaca.
OAXACA.- Durante las primeras horas de este domingo 5 de julio, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) registró dos movimientos telúricos en distintos puntos de Oaxaca. Hasta el momento, las autoridades informaron que no existen reportes de personas lesionadas ni daños materiales derivados de ambos eventos.
Los sismos ocurrieron con poco más de una hora de diferencia y fueron monitoreados por las instancias de Protección Civil, que mantienen vigilancia permanente en la entidad.
De acuerdo con el reporte del SSN, el movimiento de mayor intensidad ocurrió a las 03:23 horas, con una magnitud de 4.3.
El epicentro se localizó 14 kilómetros al oeste de Crucecita, Oaxaca, con una profundidad de 33.9 kilómetros.
Previamente, a las 02:20 horas, se registró otro sismo de magnitud 4.0, cuyo epicentro fue ubicado 10 kilómetros al noreste de Matías Romero, con una profundidad de 111.3 kilómetros.

Debido a las características de ambos movimientos, las autoridades no reportaron afectaciones importantes; sin embargo, informaron que continúan realizando recorridos y monitoreo preventivo.
Asimismo, recomendaron a la población mantenerse informada únicamente a través de fuentes oficiales para evitar la difusión de rumores o información sin confirmar.
Especialistas recuerdan que Oaxaca es una de las entidades con mayor actividad sísmica del país debido a su ubicación sobre una zona donde interactúan diversas placas tectónicas.
Este tipo de movimientos forman parte del comportamiento geológico habitual de la región, donde los sismos ocurren de manera constante.
México se encuentra en una zona de alta actividad sísmica por la interacción de las placas tectónicas de Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe, lo que provoca movimientos frecuentes, principalmente en los estados del sur y occidente del país.
De acuerdo con especialistas, un sismo ocurre cuando la energía acumulada en el interior de la Tierra se libera de manera repentina, generando ondas que producen el movimiento del suelo. La intensidad con la que se percibe depende de factores como la magnitud del evento, la profundidad, la distancia al epicentro y las características geológicas de cada región.