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16 de enero

16 de enero

Tu forma de vivir, será tu forma de morir

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Gerardo Luna Tumoine.

Comprender la muerte nos enseña a vivir mejor, por desalentador que pueda parece, el hecho de que la muerte a todos nos alcance mas tarde que nunca, deberíamos de pensar en como enfrentarla y afrontarla. La muerte es un suceso natural ante el cual tenemos dos posibilidades de comprender que es la muerte: Una es evitar el tema y la otra profundizar en el.

Analizar y reflexionar sobre la muerte nos ayuda a reducir el sufrimiento cuando nos aproximamos a ella. Los invito a que pensemos en el fin de nuestra vida no como un apego ni una angustia, si no como un paso mas del ser humano. La muerte es un proceso normal que debe aceptarse que ocurrirá mientras nos encontremos en una existencia terrenal.

El hombre enfrenta 6 momentos antropológicos en su vida; nacer, crecer, reproducirse, enfermedad, envejecimiento y muerte. La muerte es como un cambio de ropa que ya esta desgastada, no sabemos ni cuando, ni donde, no como ocurrirá, pero si podemos tomar ciertas precauciones.

Para morir bien, se debe vivir bien, es decir, distanciarse de las emociones de ira, envidia, apego, miedo y cultivar una mente con los pensamientos ordenados, hacer a un lado los traumas, complejos y fijaciones que al largo de tu vida han marcado tu carácter.

Para tener una muerte apacible necesitamos vivir sin violencia egoísta interna, aunque no sepamos el cómo y el dónde moriremos, nuestra vida esta determinada por la naturaleza o la enfermedad y eso lleva a que nuestra mente a la hora de morir ya sea de forma natural o por accidente, tenga la tranquilidad de aceptar el delicado momento con una emoción apacible.

Otra alternativa que ayuda a darle un sentido positivo a la muerte, es la reflexión continua a través de la meditación o análisis permanente como un proceso espiritual de desapego, ya que estudios científicos confirman que el cuerpo tarda mas tiempo en descomponerse cundo se tiene el habito de meditar antes de morir.

Además de aceptar y aprender sobre nuestra propia muerte, es fundamental ayudar a otros a morir bien. Así como cuando nacemos, crecimos y fuimos cuidados en afecto para sobrevivir y crecer, de la misma forma debemos corresponder con los moribundos que no son capaces de valerse por si solos, ayudándoles a aliviar su malestar y angustia de afrentar la muerte encontrando paz, la atención de afecto y cariño de parte de los familiares da sosiego al desahuciado.

Es así como la muerte y la vida trazan su intima relación, los invito a que intentemos actuar en vida de manera que podamos vivir la muerte con tranquilidad y plenitud.

Mi recuerdo y afecto a [email protected] mis familiares, [email protected] y [email protected] que ya no están entre nosotros.

 

Feliz Día de Muertos.

 

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