Problema hídrico: Muchas presas siguen sin agua pese a la lluvia

México enfrenta un grave problema hídrico. El crecimiento poblacional, la urbanización, el cambio climático y la gestión ineficiente de los recursos hídricos lo han agravado.

Con vientos de hasta 85 km/h, la tormenta tropical Alberto tocó tierra cerca de Tampico, Tamaulipas, el jueves pasado y ese mismo día se disipó. Afectó en gran parte a los estados de Nuevo León y Tamaulipas, y el mismo jueves se informó que en el primero de esos estados causó la muerte de tres menores y un adulto. Además, provocó intensas precipitaciones, deslizamientos e inundaciones en diversas zonas del país.

Antes de la tormenta, muchas presas estaban en niveles mínimos. Después de las lluvias entre el 19 y el 23 de junio, algunas en Nuevo León y Tamaulipas experimentaron cambios en sus niveles de llenado. El reporte del Monitoreo de las Principales Presas de México, elaborado por el Sistema Nacional de Información del Agua de la Comisión Nacional del Agua, indica lo siguiente:

En Nuevo León, la presa Cuchillo Solidaridad aumentó su capacidad de 31% a 75%. José López Portillo pasó de 5% a 45% y Rodrigo Gómez de 35% a 99%. Salinillas tuvo un leve incremento de 55% a 56% (+2%).

En Tamaulipas, la presa Derivadora Las Blancas subió de 27% a 28%, mientras que Estudiante Ramiro Caballero Dorantes, Internacional Falcón, Lic. Emilio Portes Gil y República Española no cambiaron, permaneciendo en 10%, 8%, 20% y 15% de llenado respectivamente. Marte Rodolfo Gómez aumentó de 30% a 38% y Pedro José Méndez de 18% a 56%. Tampico pasó de 1% a 38% y Vicente Guerrero de 8% a 18%.

En Hidalgo, las presas Endó y Vicente Aguirre se mantuvieron sin cambios en 31% y 1%. Javier Rojo Gómez aumentó ligeramente de 25% a 26%, mientras que Requena subió de 2% a 3%.

En el Estado de México, las presas Danxhó, El Molino, Huapango, La Concepción y Ñadó se mantuvieron sin cambios en 12%, 4%, 2%, 29% y 17% respectivamente. Guadalupe subió ligeramente de 55% a 56%, Madín tuvo una leve disminución, bajando de 88% a 87% y Taxhimay disminuyó de 54% a 52%.

En otras presas en el Estado de México tampoco aumentó el volumen de agua que contienen. Valle de Bravo se mantuvo en 27% mientras que Villa Victoria siguió en 23%.

A pesar de las lluvias registradas entre el 20 y el 23 de junio, muchas presas no aumentaron su nivel de llenado y, en algunos casos, incluso disminuyeron. Esto puede atribuirse a varios factores. La evaporación y la filtración del agua debido a altas temperaturas, así como el uso intensivo de agua para riego agrícola y consumo humano, pueden haber contrarrestado las precipitaciones. Además, si el suelo alrededor de las presas estaba extremadamente seco antes de las lluvias, gran parte del agua pudo haber sido absorbida en lugar de fluir hacia las presas. Las autoridades también liberaron agua para mantener niveles de seguridad. La distribución desigual de las lluvias, con algunas áreas recibiendo más precipitación que otras, también afecta el llenado. En casos de lluvias extremadamente fuertes, el flujo excesivo pudo causar erosión o daños en la infraestructura, desviando el agua y evitando su almacenamiento eficiente.

México enfrenta un grave problema hídrico. El crecimiento poblacional, la urbanización, el cambio climático y la gestión ineficiente de los recursos hídricos lo han agravado. A diferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, que lo ignoró, su sucesora en el cargo, Claudia Sheinbaum, deberá enfrentarlo sin titubeos.

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