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16 de enero

16 de enero

Participación ciudadana

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Hoy en la Opinión de Jaime Santoyo Castro.

Algo hay que hacer para recomponer la relación entre gobernantes y gobernados, pues cada día parece que se agrandan los problemas sociales, o se achican las capacidades y los recursos de las instituciones y las autoridades para atenderlos.

Los partidos y los políticos, en la lucha por el poder, han dejado de lado las causas y dejaron de ser interlocutores. Las militancias, desilusionadas, ven desfiguradas las identidades de sus partidos y no encuentran eco a sus reclamos y anhelos, pues se han extraviado en alianzas enfocadas más en perseguir el poder que en gobernar y la sociedad ve cómo se esfuman las oportunidades de desarrollo y la paz, la tranquilidad y la armonía. Cada vez es más precaria la protección de la salud y la vida, la educación, la integridad familiar, el empleo, etc.

Las carencias sociales son como la humedad. Se filtran por todos lados buscando cauces y se expresan a través de la pobreza, enfermedades, inseguridad, falta de empleo, ausencia de oportunidades de desarrollo y empujan a nuestros jóvenes a tomar alternativas que tuercen sus anhelos y cancelan sus potenciales.

La democracia nos da la respuesta. La participación social es la clave. Se requiere un esfuerzo conjunto, de corresponsabilidad, de acciones concertadas entre las instancias gubernamentales y la población, pero con mayor énfasis de los sectores ciudadanos, quienes conocen, porque los sienten y son comunes, los problemas, y además tienen idea de cómo enfrentarlos y abatirlos, y no sólo eso; también hay claridad en los nuevos rumbos por lo que hay que caminar.

La autoridad debe informar, escuchar y atender, en tanto que la sociedad, en la que hay investigadores, profesionales, expertos y especialistas, debe observar, hablar, opinar, proponer y colaborar. Se trata de un proceso de responsabilidad y cooperación, sin intereses partidistas o electorales; que enfoque la atención en las prioridades para dejar atrás los rezagos, las incompetencias, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, pidiendo cuentas e información, recabando datos, y haciendo propuestas encaminadas a influir en las políticas públicas, orientándolas a los intereses de la colectividad.

Frente a los rezagos y desvíos de la función pública, la participación social se constituye, sin duda, en el timón que guiará el rumbo. Bienvenidas las organizaciones ciudadanas.

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